26 jun. 2014

El Informe sobre el Estado de los bosques (WWF) y 15 puntos sobre la pregunta ¿cuando arreglaremos el fondo del saco roto?


  Palabras nunca nos faltan, para echarlas INMEDIATAMENTE en saco roto. Los medios de prensa  se hacen eco hoy (como autómatas) del informe de WWF respecto al tratamiento de los incendios forestales en España, informe del que extraen y señalan con un simplismo muy de aquí, entre otras cosas que: 



  • (1) en cifras anuales, la superficie quemada es mayor que la reforestada, (2) no se dedica visiblemente presupuesto a la reforestación, (3) la información que se maneja resulta escasa, (4) sólo se "repuebla", (5) los EEUU nos llevan 40 años de ventaja, (6) la prevención es inefectiva, (7) existe un alto abandono de los bosques, (8) los mejores cortafuegos son los bosques naturales, (10) se debiera buscar "modelos forestales" con valor económico, o que (11) la autoregeneración debiera ser el primer objetivo definido. 

    Y a mí, se me engorda la sangre, sin colesterol, pero se me engorda, no puedo evitarlo. El informe real dice bastantes más cosas, al estilo de los informes de las asociaciones ecologistas, con la mayor carga de mensaje positivo posible que sea compatible con no aburrir a nadie. Cierto es también que, cuantas más organizaciones ecologistas hay, y más hablan, mayor tranquilidad sienten quienes no se implican en absoluto (la mayoría), dando así por hecho que somos privilegiados y vivimos en un Edén.

Pues hete aquí que deseo verter mi humilde opinión, que corresponde a quien ni es ni ministro ni propietario de tierras. Y la acompaño, lo reconozco, con la visión que tienen otras personas, que sin ser completamente o siempre objetiva, también cuenta y es válida, y es la de personas implicadas desde algún punto de vista en éste tema (que las hay): son guardas forestales, agricultores, ingenieros agrónomos, secretarios de Ayuntamientos, ingenieros forestales, biólogos, y un etcétera de personas que conocen aspectos a pie de campo, reales, así como el día a día. Un profesor zoólogo universitario aludió en cierta ocasión a la verdadera base de datos que vamos a conservar sobre biodiversidad: la de los Museos de Ciencias, no así los Parques Naturales.

  1. Hablar de "medio ambiente" en España es hablar en el sentido literal: hablar de la "mitad" que queda.
  2. Sí, la superficie quemada anualmente es mayor que la reforestada, pero ¡ojo que los vocablos que definen los tipos y estatus de las zonas y de éstas en sí, son como un juego de trileros para el más común de los mortales!: forestal no significa "masa compacta de árboles", degradada puede atribuirse a cosas tan diferentes como una zona en regeneración natural o una extensión desnuda con más de 200 años a sus espaldas de historia de deterioro continuado. Y lo que hoy ves como Parque Nacional y Paisaje Protegido,  puedes estar viéndolo gracias a 100 años de tala indiscriminada, 200 de erosión, y otros 100 de regeneración natural en el abandono, mezclada con caza, turismo, deporte de 4x4 y similares eventos, acabado finalmente en una declaración en el B.O.E., y un parque con restaurante temático. La realidad es más complicada que una simple diferencia de números.
  3. Si no se dedica dinero a la reforestación, ello es debido a que todavía no se ha encontrado en ministerios y consejerías el "uso" que puede tener una masa forestal en buenas condiciones: sólo se conoce el aprovechamiento industrial forestal, y sólo si los beneficios son importantes. Otra cosa, otra parecida, otra cercana o similar, proyecto alguno con cierta visión seria o coherente con el siglo en el que estamos, con los conocimientos, con la práctica ya depurada que otros han mostrado, no existe: simplemente no existe en ningún escritorio, ni cabeza, ni voluntad, ni interés, ni pretensión de ninguno de los mencionados organismos. Sólo existen la visión cerrada en su burbuja administrativa, y la visión estrictamente industrial y comercial. 
  4. En el mismo momento en el que reforestar sea un negocio de alguna índole concreta, plantar "algo" (sea o no razonable hacerlo) se hará, y se le concederá a ésto las variadas etiquetas de "ecológico, sustentable, verde, comprometido...".
  5. En España, país con larga tradición de más de cinco siglos de "manejo forestal" desde algún prisma nada objetivo, manejo que realmente se hizo y quedó reflejado por escrito en documentos y anales de todo tipo (son hechos objetivos),  la "masa forestal" sólo ha tenido y tiene una consideración: el negocio, el producto, siempre que se limpie de estorbos y aspectos innecesarios, como pudieran ser sus habitantes naturales, el exceso de especies vegetales y animales "no deseadas" (incluidas aquellas llamadas "alimañas dañinas" que hoy siguen siéndolo así para tantos), y poco más. Aparte de eso, no le interesa ni lo recuerda nadie. Quizás algún domingo alguien se despierta en alguna ciudad y decide buscar algún bosque con alguna sombra, quizás con alguna mesa y merendero, pero salo ése único día del año, nada más hay de interés por el bosque.
  6. La traducción de "medio ambiente" para el español, ministro o urbanita, es sencilla: césped cerca de casa, sombra para el verano, barbacoa, y cerveza barata cerca. Si el césped, si la sombra, si el espacio para dejar el vehículo son adecuados, entonces el "medio ambiente" está mejorando. Menos mal que los mamíferos tienen costumbres nocturnas, y se pierden ésto.
  7. La información resulta escasa, dice el informe, y es normal: nadie se interesa en absoluto por conocer lo que no le interesa, menos aún si no le pagan por ello, y si nadie lo requiere, ni le importa, ni lo ve, ni lo sospecha siquiera. Es más, la información debida y parcialmente presentada, sin ser una mentira contundente, no es veraz, pero permite contar al público del césped y la cerveza que los bosques están fantásticos. Pero información existe, ya lo creo que existe: somos uno de los países clara y rotundamente afectados por desertificación y desertización (ésta afecta a bosques, cultivos, praderas, parques, céspedes, campos de golf... a todo lo que pilla en su área creciente de influencia),  y somos al mismo tiempo, de entre ésos países, el que mayor capacidad tiene y el que menos ha hecho: traducido al castellano de campo, nada. En las filas del CSIC están cuatro pesos pesados en éstos temas, y parecen estar arrinconados en el olvido. 
  8. Quien no ha visto un espacio natural en buena condición natural, no lo echará en falta nunca: así, nadie ve la degradación. Como la degradación flagrante comenzó digamos que al tiempo que la colonización de América, llevamos acostumbrándonos al nuevo paisaje cinco siglos, lenta pero continuamente, de igual modo que nos acostumbramos a ver la basura, el escombro, o a la gente por la calle pidiendo para comer. Es igual proceso, la habituación hasta considerarlo norma y normal.
  9. EE.UU. nos lleva ventaja, dice el informe: pero nos lleva mucha, y especialmente en el sentido práctico, puesto que asumen claramente que hacer bien las cosas redunda en su beneficio, lección que todavía no se ha incorporado a ningún máster en España. No me importaría personalmente esa ventaja, si existiese aquí algún deseo de estar en alguna posición o algún estatus de salud ambiental, de controlar el estado de los bosques (y algo más, por favor). Como ésto no existe, no nos llevan ventaja: sencillamente no existe comparación posible, de igual modo que no les aventajamos en el fútbol, porque el fútbol apenas les interesa.
  10. La prevención es inefectiva, cierto es, más si es inexistente, y aquí es inexistente, cuando no residual. Los técnicos de servicios de incendios ya curtidos en la gestión de incendios, saben ya de ello, y del trámite que en realidad es el tema de la prevención para la Administración española, salvo escasos ejemplos en alguna Comunidad, y en contados temas.
  11. El abandono de bosques no afecta a los bosques naturales o prístinos (salvo en su vigilancia, claro está), y no por ello éstos decaen: sí afecta el abandono de la responsabilidad de hacerse cargo de los problemas reales generados en los bosques por nosotros, durante siglos y ahora mismo, responsabilidad que en algún siglo habrá que enfrentar, o es de suponer.
  12. Los bosques naturales son buenos cortafuegos por su diversidad, y es cierto: también es buen cortafuegos la Gran Muralla China. Más sencillo puede resultar comprender que reforestar no siempre adecuadamente y sin objetivos claros con masas monespecíficas al modo industrial, sustituyendo la diversidad que es fuerza y es adaptación, es una simpleza y burrada del pasado, cuando no una chapuza. Otros han regenerado incluyendo a la población que antes estaba presionando y abandonada, y han dado lugar a un Parque Natural, en el que los interesados en mantenerlo hacen viable económicamente su gestión, y todo ello sin obtener un dólar del Presidente de la nación; el ejemplo "Guanacaste".
  13. Ya existen modelos forestales, los propios bosques naturales. Ya son modelos eficientes, ya tienen su propia regulación dinámica, ya tienen valor económico. Los bosques en buen estado conducen, regulan, frenan, almacenan, ofrecen, regalan, dan agua, oxígeno, clima atenuado, recursos, vida... y frenan, o detienen, o impiden, o aminoran, o regulan, o eliminan, riadas, inundaciones, sequías severas, erosión, y otras calamidades, entre ellas las no naturales. De modo que el concepto de los nuevos "modelos forestales económicos", considerado aquí en España, con nuestros hábitos, y con la memoria de la "alimaña" todavía en nuestro cerebro, podría sonar en estas latitudes a nuevas plantaciones madereras sin vida, con etiqueta verde, y dando luz ya a un nuevo problema con destino al futuro.
  14. La autoregeneración es el camino deseable, pues claro: y lo deseable sería que se diese la población un golpe contra un tronco, directamente en la cabeza, para caer en la cuenta de que éste está dando (sí, dando, gratuitamente dando, si no se impide es gratuito) protección al suelo, cobijo a la vegetación, hábitat a la fauna, almacén al agua, freno a la erosión del agua, refresco a la superficie... por ejemplo. 
  15. Si algo les falta a los bosques que queden, es la convivencia para con ellos de quienes son sus vecinos, nosotros. Y la envidia que pudieran tenernos quienes vinieron y vienen del Norte de Europa, ya completamente simplificado en diversidad, se convierte en enojo cuando contemplan cómo ignoramos lo que hay aquí, o lo que ha habido; porque lo ignoramos. A la falta de atención, se une la ignorancia. En España, sólo vemos "hierbas y pinos". 
    En esos EEUU que dicen nos llevan ventaja, enfrentan el problema de los incendios realmente monstruosos dadas las condiciones y dimensiones particulares, pero lo hacen habilitando algo más que medios; voluntad y cabeza. Aquí, por contra, el problema de los reducidos incendios, no son éstos en sí: el problema de nuestros bosques somos nosotros, los que pasamos olímpica, completa, absoluta y pertinazmente de hacer nada que suponga ponernos serios, ser responsables, tomar cartas en el asunto, aprender, reconocer nuestra desidia, y trazarnos objetivos tan simples y sencillos como el de "no permitir que desaparezcan, de la mano de nadie". Si añadimos que no protestan como lo puede hacer un humano en la calle, no esperemos otra voz de atención que no sea la nuestra. 
Y tampoco nos extrañemos si, con tan poco interés por lo nuestro, los Europeos no nos dan fondos para derrocharlos en otros objetivos nebulosos.