7 dic. 2013

Sheir-Waan-Sing

Estupefacto. Tras años, una persona te encuentra como si tal cosa. Y no es de extrañar. Las redes, los datos que están reposando en cualquier sitio, o la casualidad de que alguien busque donde tenía que rebuscar, haga que te encuentre. Así, como una aparición, vino Sheir-Waan-Sing a visitarme. Y los cambios abundan por ambas partes, pero no cambia ni la personalidad, ni la música que tiene cada cual dentro. En su flamante portátil HP, tenía fotografías de todas las posibles cosas que podía imaginar. Su cámara de fotos desapareció en Barcelona, así que nos conformamos con ver las que tenía guardadas. 

Como no podía ser menos, me dió un pincho con música más occidentalizada, pero con la esencia, y con una sonrisa socarrona y muy franca: un mantra, Suni-ai. Vamos, para "abrir más aún los sentidos". 


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