30 sept. 2011

no sabría ponerle título al post

Todos los días, salgo a revolotear un rato importante por los parques de la ciudad, disfrutando del paseo que se da mi compañera rubia de cuatro patas. Es un motivo para hablar con quienes tienen sus lugares de parada y posta por el camino, personas que encontramos y a las que acabamos conociendo, un cachín, el que te dan de sí mismos. Pero además, y no me explico del todo bien el porqué, todos los días, sin que falte uno, me encuentro en algún sitio, con alguien, de edad madura (dejémoslo ahí, sin especificar más). Y todos los días, me veo incumpliendo un pelín el horario que me he impuesto, ¡porque el que me pilla habla tanto, con tantas ganas, y es tan interesante lo que tiene que decir, que me retraso media hora!

Estoy sorprendido. En parte. Siempre son personas maduras. Cada uno habla de un tema: o de la sociedad, o de los restos romanos en un pueblo, o de esta crisis, o de lo tonto que se siente por no haber vivido un poco más... cada uno expone su particular mundo, o su camino diario. 

Y a colación de ello, me ha venido a la cabeza un pensamiento, y es que gran parte de estas personas mencionan en algún momento alguno de sus referentes en su vida, y los hay de todos los colores e índoles: a quien leyeron, a quien escucharon, a quien creyeron, con quien trabajaron, siempre aparecen referentes. 

Pero, o no estoy al día, o no encuentro a quién conocen o escuchan, los que hoy son los más jóvenes, los que vienen ya (vamos, los 18+).  ¿Estaré fuera de onda? ¿O estaré atontado, y no me entero de nada en absoluto?

1 comentario:

isobel dijo...

jajajaja pues da gracias que estas en la ciudad, en un pueblo el tiempo es inversamente proporcional a la distancia, y los de 18+... ¿a quien escuchabas tu?