24 sept. 2011

la collalba

Cada vez que se está en el campo, nos podemos encontrar cualquier cosa no prevista, por mucho que vayamos sabiendo de antemano que es lo que tenemos.

Hoy escapé a un lugar que es punto de paso para aves: Lindux. Sabía que habría pocas posibilidades de ver paso de aves, y menos gente, porque era día de niebla y humedad. El paseo ha dado de todo, pero entre todo, algo ha sido espacialmente bonito: nunca había visto una de estas señoritas, pero las referencias de ella lo han dejado claro: cuando me acercaba pacífico, se levantaba (más bien se erguía sobre sus patas casi como una comadrejita, fuerte y grande, y corría más que una lavandera, como loca. Estaba sola, en el alto del monte, en pleno pasto llano. He logrado al final saber quién era: una collalba isabel, y he comprendido porqué no la reconocía: no es habitual en España, y sus apariciones esporádicas no está claro si seguirán siéndolo o se convertirá en una habitual. Debo darle las gracias. Un placer.

 

El resto del día ha sido pasear entre nieblas, brezos, tojo, musgo, líquenes, chirpiales de hayedo, y caminos desiertos. 
Para el que guste de verlos, dejo el enlace.

3 comentarios:

La Rata Paleolítica dijo...

Recuerdo muy bien esos días neblinosos y húmedos de Lindux tan especiales. He sentido hasta el olor del musgo.
Y me he reído un rato de paso pensando en la relación entre la rubia y la collalba, ;o)
Un abrazo.

Jesús.

isobel dijo...

Después de ver las fotos no sabes la envidia que me dio la tocaya, perdón la collalba

Antonia Martínez dijo...

Cuando entro a tu blog y te da por hablar de animalitos, siento que me estoy perdiendo otro mundo.

Me alegran tus pequeñas "asomadas" por el blog :)