19 jul. 2010

nuevas familias


  Estamos a mitad de Julio, y las nuevas familias de garcetas ya están creciendo. Ayer visitamos a una colonia que sigue acudiendo a la Janda todos los años: algunas son invernantes, otras emigran. Todas vuelven al atardecer a los nidos, y el dormidero se convierte en un patio de chillos, recreo, disputas, revoloteos, y por supuesto la hora de la cena y el acunamiento. Sobrevuelan los campos verdes de arroz, los mismos que fumigan con el Sol con una avioneta de doble ala, amarilla chillona, procedente de la Guerra Mundial.


Otros, los faisanes, las perdices, saltan entre matas, corretean entre los pastos escurriendo el bulto en cuanto nos acercamos. Más lejos, se oyen las llamadas de las madres en sus nidos, en los pocos terrenos que quedan de las antiguas tierras húmedas.





2 comentarios:

Antonia Martínez dijo...

Supongo que al conocer el nombre de todas las especies uno se siente como más en familia al contemplarlas, más acompañado. Para mí, grosso modo y exagerando un poco, todo son aves.

Un beso fuerte.

fer dijo...

Muy poco contacto con nuestro entorno es empobrecedor. Conocerles, como conocer tantas cosas en nuestro mundo, abre la mente.

Pero tenemos un pecado-enfermedad: la anestesia.