1 oct. 2009

lo arbitrario, lo necesario: puntos de vista


Uno de los traslados del pensamiento, del lenguaje y, simultáneamente, de la actitud que ambos reflejan, está en la dicotomía derechos y deberes. Por dos motivos: por perderse de vista el origen de estos conceptos, y por perderse en el camino las posibilidades y limitaciones naturales a los que de algún modo se refieren. Y creo, es una diferencia de grado la que las separa, hasta el punto de desconocerse la relación entre ambas.

No podremos hacer posible ni factible nada que no sea comprensible al mismo tiempo desde otro punto de vista que no sea el nuestro, el de otros, sean estos otros seres vivos o no. Me explicaré: A nadie le importa un gusano, ni un grillo un pimiento, a nadie se le ocurriría decirle que tiene derechos, y realmente no los tiene: en la Naturaleza estos no existen. Es un concepto arbitrario, una regulación, con un fin organizativo de convivencia, en el ámbito humano., que regula (si lo hace en un grado más o menos exitoso y donde lo haga) solo nuestros intereses. De hecho, solo le importará la vida de las lombrices a quien dependa de ellas para obtener un producto, y por lo tanto un beneficio, y por ello exija la defensa de su interés. Bien seguro que en el caso de las lombrices, esta persona no utilizará públicamente la expresión “derecho de las lombrices”, ante el riesgo de que le marcasen como loco.

Ni siquiera los seres humanos tenemos naturalmente derechos y deberes: estos son arbitrariamente creados con el fin de convivir. Pero esto es una trampa, que tiende a “convencer” a personas que no lo piensan un segundo, que los derechos citados son una suerte de esfera que les rodea, los deberes son una carga obligatoria más o menos eludible que viene obligada con los derechos, pero el resto de las cosas y seres quedan fuera de esa situación, libres de uso o trato.

La masa vegetal del mundo no tiene derecho a crecer, ni obligación de alimentar: tiene necesidad de reproducirse y crecer, y posibilidad de sobrevivir o ser engullida. Los animales (incluidos nosotros) no tienen de forma natural derechos ni deberes. Intentan reproducirse y vivir, y tienen la posibilidad de conseguirlo o no. En nuestra mano está acoplarnos a ello, no montarnos encima de esta situación prescindiendo de su carácter natural. Más que hablar del derecho de un animal o un bosque, hablaría de la obligación respecto de ellos que nosotros tenemos, porque al mismo tiempo es hablar de la necesidad que de ellostenemos nosotros.

Es diferente pensar que tengo derecho a bañarme en aguas limpias, a sentir que necesito bañarme en aguas limpias. Lo primero no me exige nada de mi parte, de mi actitud, de mi comportamiento; solo muestra un valor que puedo cobrar y me debe dar “alguien”. Lo segundo me obliga a tener un comportamiento reflexivo hacia las cosas, hoy inexistente; me obliga a limitar mis actos, a medirlos, a satisfacerlos con cautela, respetando lo compartido, y las limitaciones que tiene el uso real de las cosas reales que existen en la Tierra real.

La aplicación de esta diferencia a la vida del ser humano, es cuanto menos, terrorífica. Los bosques, los animales, las lombrices del principio de este alegato, los mismísimos minerales, los paisajes, las aguas “para bañarse”, y como no, aquellos con capacidad de arbitrio (aún poco, mal y suciamente usada) para conseguir o continuar la coexistencia de todos los actores de esta película de la que vemos solo alguno de sus fotogramas, es decir, los seres humanos, tenemos de forma natural no derechos sino necesidades y limitaciones. Es más importante, porque sin tenerlas en cuenta, la existencia de derechos y deberes no tiene sentido real, pierde su base. Sin necesidades y limitaciones, derechos y deberes confieren un valor económico a todo, que no le es natural: y ese es un punto de vista exclusivamente humano, no compartible por otros entes (vivos o no), y por lo tanto no posible y no factible.

Las culturas, para sorpresa de etnólogos y antropólogos, muestran diferentes actitudes ante ello: unos mantienen un “acuerdo” sin derechos ni deberes, y otros no sabemos nada que no tenga que ver con nuestros omnipotentes y omnipresentes derechos (los deberes, siempre están más atascados en dificultades).

Los hechos o referencias a lo dicho, están presentes hasta el punto de desparramarse, no es necesario acudir a una biblioteca: coexisten con nosotros y nuestra vista por doquier. Verlos es barato. Prescindir de ellos, además de no factible, está resultando caro, y con toda probabilidad (en el futuro) resultará caro, muy caro.

Personalmente, hubiera erigido una estatua de la responsabilidad, no una de la libertad.

7 comentarios:

isobel dijo...

" Chapo" (ggg ya se que no se escribe así). Es tan importante sentirse parte del todo, sin ese sentimiento, que implica conocimiento, y todo conocimiento lleva al respeto y al "amor" llamemosle cuidado que nos cuida. Nadie es mas que nadie,todos necesitamos de todos (minerales, plantas, animales-humanos), cada uno cumple con su función y sus leyes no escritas son ancestrales, si se altera una parte, se altera el todo, besos

Antonia Martínez dijo...

Debería existir una ley que nos permitiera abordar los deberes sin percibirlos como una obligación. De esta manera, sintiendo un compromiso hacia lo que nos rodea, los derechos nos lloverían del cielo como agua de mayo. Pero eso sí, debería ser una ley natural, que formara parte de nosotros, que viniera implícita en nuestras necesidades biológicas, sin racionalizar ni politizar nada, sólo por PURO INSTINTO.
Creo que así se crearía una armonía legítima entre lo que nos rodea y lo que rodeamos.

Difícil tarea, todo apunta a la dirección contraria, no te parece?

leo dijo...

A mí da la sensación de que la palabra responsabilidad la han borrado de los diccionarios. Y opino que sin ella la libertad es simplemente imposible.
Un tema difícil, Ref, sin dudas. (Me pone hasta de mal humor, fíjate que mema)
Besos.

ana de la robla dijo...

Siempre poniendo la atención sobre los disparates de nuestra incívica civilización... Beso natural y responsable, Ref :-)

sallopilig ref dijo...

isa,es ggh ggh , ssssshh...

Anthony, queramos o no, solo disponemos de una leyque se cumple inexorablemente, siempre, la natural. ¿O no?

Leo, borrada en "nuestras" mentes del norte, no en todas, pudiera ser así.

Anuschka, es lo único que mancha la bonito que ya se, y que daña a tanta gente bonita como hay, como por ejemplo... ¡!

La Rata Paleolítica dijo...

La estatua de la responsabilidad, en cuanto al g'enero humano se refiere por lo menos, est'a por erigir, dado que ser'ia totalmente inmerecida.
El resto de la naturaleza no la necesita, el concepto no existe, o est'a tan enraizado y tan presente siempre que ni hace falta su existencia.
En general, creo que estamos muy muy lejos de entender siquiera, no digamos actuar, lo que esa responsabilidad que el g'enero humano ha generado en su propia evoluci'on, significa.
Y me viene a la mente el pensamiento le'ido en Hipatia "que valor de supervivencia descubrio la evoluci'on al producir la consciencia?"
Mirando al g'enero humano, por el devenir de las cosas, parece que mas bien produjo un valor de superdesaparici'on, y todo lo demas con 'el.

Excelente escrito Fer. Ideas tan simples y claras, que nos recuerden como, en el fondo, son las cosas.

Jes'us.

sallopilig ref dijo...

Sabes bien Jesús, que la responsabilidad tiene un primo cercano, el dinero. Y donde no está uno, no está la otra.