3 may. 2009

oír una radio, una mañana en la que todo el mundo ya desayunaba

Me alegro infinitamente de haber utilizado esa manta recia e inacabable, sin bordes, el silencio. Más allá de cuando inicialmente hace su ruido, de cuando se escucha, comienza a ser un perdón, un podemos recomenzar, un nada, un todo está limpio. El atrevimiento para decir que el silencio puede ser un remedio o una medicina, tiene su contrapartida, o su explicación; tiene su porqué, o si se quiere, su ahí está el qué. Si el silencio protege de conocer hasta donde se yerra, es un bello y saludable silencio. Nada más agradable puede haber que conocer el efecto reparador, la libertad que con ello se otorga por completo y sin vuelta atrás con el silencio. Nada más importante que ese espacio sin medidas necesario para que alguien no sienta que existe existe algo que le obligue a recordar.

Se aprende que se obtiene paz, uno y los demás.: si se da éste, si se extiende, pese a cualquier grito interno. Un todavía mejor ejercicio diario es hacer silencio, sentándose, y dejándose encontrar.

No compartí nunca la creencia religiosa con una persona, pero sí su sentimiento. De ahí que me guste ser tan tenaz en ellos como ella. Y si largos deben ser, que sean. Y si debes tenerlos en una lata en un estante, escondidos, a recaudo de la humedad, pues que sea, que bien salgan cuando salgan. Siempre hay un día en que merecen ver la luz. No sufren pérdida, si son lo que son. Nos pasa diariamente, abandonamos y olvidamos, dejando de reconocer con el tiempo, prácticas, hábitos, sitios, y... también sentimientos. Los consideramos antiguos, ineficientes, fuera de tiempo, los sustituimos por una malentendida "preparación". Pero son como semillas que tras heladas o años, salen de su latencia, son verdadera estructura de nuestra realidad.

Me encanta saberme al margen de lo considerado oportuno, y desbarrar cuando place hacerlo: hoy recuerdo un día en que salí de un edificio entre cedros, una mañana en la que todo el mundo ya desayunaba, una mañana fresca. Y me veía sabedor más que claro de cosas nada bonitas. Ese día, sin pedirlo, sin haber hecho nada por tenerlo, alguien, del modo más falto de intención y generoso, y educado, te da ¡tan en silencio! (en completo silencio), con los ojos, algo que no imaginabas poseer: el grano de la vida. A veces ves quien no lo tiene, quien no lo sabe. Y hay que respetarlo, vuelve a ser preciso guardar silencio.

El lenguaje admite el uso de palabras trasladadas en su significado, retirar vocablos haciendo más necesaria su presencia, redoblar la importancia de un adjetivo, rematar la acción en todos los adverbios, sustantivos y giros de una frase. Y, con ello, perder una claridad racional, y dejar flotar y evaporar una bruma emocional, que solo se puede recoger y percibir voluntaria e individualmente. Que exige corazón, que exige sentir, que exige pensar. Y eso me place, (aún no sabiendo hacerlo bien) forzar a algo que es cábala, es vida.

Hay una radio sin válvulas, ni transistores ni chips. Las primeras se hicieron con válvulas como velitas, las siguientes con transistores como caramelos con colores, y hoy llevan en su corazón interior una placa con jeroglíficos de cobre por la que circula la inteligencia que escucha. Así oímos a otros en la distancia. Otra radio, que debe mantenerse despierta, que puede sintonizar, que posee un mecanismo fino todavía no construido por nosotros, permite escuchar otra casa, otro hogar, otras paredes donde vive alguien. Apagarla por creerla anticuada es un error. Y por ello nuevamente es preciso guardar silencio. Quizás el silencio permita que se escuche otra radio ajena, y alguien se interese por ello.

Es un dilema de adicciones; elegir entre productividad y eficiencia, o cultivo de los sentimientos.


En una brisa,
en una vez, bastó
que levantase el vuelo
hacia el cielo, encimísima de la mar
el silencio de tu voz.
Y la voz se me quebró
y mi vista quedó en el blanco
y me despediste.
Fina como una hierba recién brotada es tu huella.
¿Puede haber otro hilo de unión?
Nadie lo encuentra.

A mi madre.

12 comentarios:

isobel dijo...

no se porque pero me vino a la cabeza este poema.

DAME

Dame algo más que silencio o dulzura
Algo que tengas y no sepas
No quiero regalos exquisitos
Dame una piedra

No te quedes quieto mirándome
como si quisieras decirme
que hay demasiadas cosas mudas
debajo de lo que se dice

Dame algo lento y delgado
como un cuchillo por la espalda
Y si no tienes nada que darme
¡dame todo lo que te falta!


Carlos Edmundo de Ory

Luis Lópec dijo...

Enhorabuena por tu foto con el perro, por el nuevo look y por la entrada.
El silencio es una de las mayores joyas que tenemos. Lo bueno es qué muy pocos lo sabemos. Por favor, no publiques nada más al respecto, podría enterarse demasiada gente y, tal vez, lo perdieramos.
Gracias por tus, nuevos, comentarios.
Saludos.

sallopilig ref dijo...

Diáfano poema, isa. Gracias, lo sabes.

Luis, recuperado el contacto, de lo cual me alegro, ya sabes ahora como me presentaré en tu blog, como aew..

Entre el humor que tienes, y cómo materializas claramente todo, no sé con qué quedarme antes.
Un abrazo, no el último.

Por cierto, conzco a una bella persona, que sigue intentando mejorar un proyecto ya realizado. Y los pakistaníes siempre necesitan algo de ayuda, algo más tras la que ya han recibido de estas personas. Te dejo el enlace, a ver qué te dice.

http://www.sarabastall.org/hushe.htm

Morgenrot dijo...

Querido Sallopilig:

Dices algo que me recuerda a la máxima de alguien y sobre la que aún sigo dándole vueltas para entender:
Tú dices:
"Es un dilema de adicciones; elegir entre productividad y eficiencia, o cultivo de los sentimientos".
Pues bien, esa máxima afirmaba que los que se dedican a crear y a la acción son los productores eficientes, mientras que los que se dedican a dar culto a los sentimientos, son los " parásitos " que viven a costa de los primeros.
Aquéllo me dolió , como un cuchillo fino, pues me estaba sintiendo parásita. Después pensé que a pesar de mis sentimientos, yo actúo, creo y genero elementos.

Entre esos elementos, a veces una mirada y un largo silencio dicen más que un libro entero.

Un fuerte abrazo con bellos silencios

Hache dijo...

Ya sabes cuánto valoro y adoro el silencio. Y a quien lo sabe valorar y respetar.

Pensar, sentir, buscar las palabras justas ... pero en silencio.

Tu entrada produce una paz infinita. Como todo lo que viene de aquí.

Me gusta el new look del blog!

sallopilig ref dijo...

morgen, mirando el conjunto, seguro que no debe faltar nadie, pero escasean los que cultiven los sentimientos, o algunos sentimientos. Vivir sin ellos ha creado tantos problemas! Un guiño.

Hache, hola holita. Silencio, se rueda...
Besos

La Rata Paleolítica dijo...

Una tirita para Morgenrot. Con todo mi carino.
Y nada mas.
Disfrutemoslo.

Dédalus dijo...

El silencio es importantísimo. En él aprendemos y maduramos, como los buenos vinos. Callar bien es algo que muy poca gente sabe hacer adecuadamente y, por lo mismo, tengo escrito que "los silencios son con frecuencia las partes más provechosas de una buena conversación, y sin embargo nos parecen las menos necesarias".
Escribo en silencio, pienso en silencio, amo en silencio... Y, ahora mismo, ya me voy. En silencio.

(Un abrazo, Fer).

little arregui dijo...

el blog es mucho más atractivo ahora.

me encanta el diseño el orden , y eso que no se mucho....

El poema es muy real , solo el titulo ya es bueno

un 10 "clavao"

Basurero Usurero dijo...

Buenas reflexiones dentro de tanto caos. Suerte.
PD: es posible que te guste mi blog, lo dejo en posibilidad.

leo dijo...

Qué bello, qué descanso, poder callar para que todo hable. Y escuchar, de una maldita vez, todo lo que las cosas tienen que decirnos.
Maravillosa entrada, Ref. La guardaré en silencio.

sallopilig ref dijo...

Rata, nos vemos vale? (y te cortaré algo...)

Dédalus, callando aprendemos a escuchar nuestras peores cosas, nuestras reacciones más calientes (que no cálidas), a entender de dónde nacen estas, y a intentar disolverlas y perderlas para siempre. Con eso ya es suficiente para practicar el silencio.

(Tengo un libro pendiente... además de otro de una cántabra.)

Little, sabes más de lo que tú te ves: otra cosa es que eres limpio de actitud. Nos vemos no?

Basurero, te leí: la única forma de enfrentar ciertas cosas es con el electrodo positivo, más que con el negativo. Saludos.

Leo, hermosa: no podría decir cuándo encuentro, ni qué día, ni porqué, pero ocurre: encuentro personas en fechas ¡al azar!, o ciertas cosas que suceden sin porqué, que no dejan ni el más mínimo atisbo de duda de cuánto merece "construir" o esforzarse en la vida. Solamente estar enamorado de todo lo positivo que existe (que es muchísimo), permite apartar y limpiar un poco algo de lo negativo (y te aseguro que no estoy en el limbo, ni en estado zen, ni poseo creencias extraordinarias: solo creo en lo que hay, personas y tierra). Y estoy a diario rodeado de preocupación, nervios, y personas con problemas. Pero mantener la calma, la sonrisa es imprescindible (y nutritivo).

Un beso todo lo cálido y humano posible. Creo que te lo mereces, como recordatorio de quien eres, ¿o no?