27 may. 2009

ante todo, la verdad

No es la primera vez que lo leo. Pero no puedo dejar de llorar de risa de nuevo.

"La siguiente historia forma parte del capitulo de anécdota que, día a día, abunda en la actividad de las empresas aseguradoras de nuestro país. El protagonista, en este caso, es un albañil Gallego que tuvo que dar algunas explicaciones a la correspondiente compañía de seguros sobre un accidente en el que había sufrido "algunas" lesiones. Se trata de un caso verídico, cuya trascripción fue obtenida de una copia del archivo de la aseguradora."

Excelentísimos señores:

En respuesta a su pedido de informaciones adicionales a la declaración de mi accidente donde mencione que ocurrió "tratando de ejecutar la tarea y sin ayuda", les envío una declaración más detallada, con lo que espero que lo que sigue aclare de una vez por todas sus dudas.

Soy albañil desde hace diez años. El día del accidente estaba trabajando sin ayuda, colocando los ladrillos en una pared del sexto piso de un edificio en construcción de esa ciudad. Finalizadas mis tareas, verifiqué que habían sobrado, aproximadamente 250 kilos de ladrillo. En vez de cargarlos a mano hasta la planta baja, decidí colocarlos en un barril y bajarlos con ayuda de una roldana que felizmente se hallaba en una viga en el techo del sexto piso. Bajé hasta la planta baja, até el barril con una soga y, con la ayuda de la roldana, lo levanté hasta el sexto piso, atando el extremo de la soga en una columna de la planta baja. Luego subí y cargué los ladrillos en el barril. Volví a la planta baja, desaté la soga, y la agarré, con fuerza, de modo que los 250 kilos de ladrillos bajasen suavemente (debo de indicar que en mi declaración a la policía he declarado que mi peso corporal es de 80 kilos). Sorpresivamente, mis pies se separaron del suelo y comencé a ascender rápidamente arrastrado por la soga. Debido al susto, perdí mi habitual presencia de espíritu, irreflexivamente, me aferré mas a la soga, mientras ascendía a gran velocidad.

En las proximidades del tercer piso me encontré que bajaba a una velocidad aproximadamente a la de mi subida, y me fue imposible el evitar el choque. Creo que allí se me produjo la fractura de cráneo.

Continué subiendo hasta que mis dedos se engancharon dentro de la roldana, lo que provoco la detención de mi subida, también quebraduras múltiples de los dedos y de las muñecas. A esa altura (de los acontecimientos) ya había recuperado mi presencia de espíritu, y pese a los dolores continué aferrado a la cuerda. Fue en ese instante que el barril choco contra el suelo, su fondo se partió, y todos los ladrillos se desparramaron.

Sin ladrillos, el barril pesaba aproximadamente 25 kilos. Debido a un principio simplísimo de física, comencé a descender rápidamente hacia la planta baja. Aproximadamente al pasar por el tercer piso me encontré con el barril vacío que subía. En el choque que sobrevino a continuación estoy casi seguro que se produjeron las fracturas en los tobillos y nariz. Este choque felizmente disminuyo la velocidad de mi caída, de manera que cuando aterrice sobre la montaña de ladrillos solo me quebré tres vértebras.

Lamento, sin embargo, el informar que cuando me encontraba caído encima de los ladrillos, con dolores insoportables, sin poder moverme y viendo encima de mí el barril, perdí nuevamente mi presencia de espíritu y solté la soga. Debido a que el barril pesaba más que la cuerda, descendió rápidamente y cayó sobre mis piernas, quebrándoseme las dos tibias.

Esperando haber aclarado, definitivamente, las causas y desarrollo de los acontecimientos, me despido atentamente.

4 comentarios:

isobel dijo...

aun recuerdo la primera vez que lo escuche, es tremendo, aunque pobre hombre, besitos

leo dijo...

¿Pero es verídico? ¿De verdad, de verdad, de verdad? Si es así, al menos ha servido para matarnos de risa a mucha gente.
Besossss

sallopilig ref dijo...

se explica sinceramente, y sus cálculos no son nada malos.

ejem.

Morgenrot dijo...

¡ Ay, qué risa !, esto parece del Quijote o de Mortadelo y Filemón, creo que es para guardarlo y carcajearse de vez en cuando.

Además es de estos tipos con toda la suerte,pues puede hasta contarlo...

¡ Qué bueno !

Un abrazo y gracias por el post