1 dic. 2008

Taru.

Hoy me he quedado helado al encontrar la "medida" donde menos la esperamos.

Un niño de ocho (8) años, Taru, ha venido a pedirme "parra comerr". Educado, limpio, discreto, muy silencioso. Mirando al frente pero "retirando la mirada" a la espera. Podía darle 6 medias barras de pan que se encontraban claramente tiernas, y, al mostrárselas, ha cogido... una.

Y lo recalco: una. Discreta, silenciosa, agradecida y humildemente. La sonrisa aparecía llegando de oreja a oreja, la mirada muy prudente. Y un "grraciass" casi inaudible ha salido de su boca. Se ha alejado despacio y silencioso. Y ha desaparecido (aunque ya le volveré a encontrar).

Jamás cuento este tipo de detalles, siempre los dejo para mi equipaje interior, donde mejor ayudan a uno. Salvo ahora, que está internet para compartir cosas tontas, sin malearlas.

Me gustaría encontrar que alguien, alguien que lea esto, haya sentido el significado de esa "medida", ese "uno". Su significado, para mi visión de la vida, equivale a tierra que no requiere abono.

Estos detalles callejeros, permiten dar pasos hacia adelante.

10 comentarios:

Hache dijo...

Desde luego ese "uno" está cargado de significado y es lo que te ha sacado la sonrisa. Bonito detalle compartirlo con los que leemos "cosas tontas sin malear".

Un beso. Bonito equipaje interior.

Antonia Martínez dijo...

Tú fuiste generoso y Taru también lo fue. Es maravilloso.

ISOBEL dijo...

después de leerte creo que fuiste tu el que recibió su medida, algo tan simple como una sonrisa.
Solo se posee lo que se da, besitos

Luis López-Cortés dijo...

La medida realmente no existe si encontramos situaciones como esta. ¿No te parece?

sallopilig ref dijo...

La medida no existe. Sin vuelta de hoja. Así es.

Saludos plurales.

Hipatia dijo...

Pues no sé; quizá sea un desprendimiento de amor involuntario, algo para lo que seguramente no nos ha diseñado la naturaleza (como la selección del más fuerte), pero que la plasticidad de los genes, en esta evolución más cultural que salvaje que tenemos, permite que eclosione.
Éstas son las respuestas naturales de una vida que se adapta al nuevo "ecosistema": nuevas emociones, nuevos pensamientos... buenas novedades y gratas sorpresas. ¿Acaso no es una maravilla?
Qué suerte habéis tenido ambos: la casualidad os ha reunido para hacer surgir una necesidad que ambos teníais; y, como la cosa más "tonta" del mundo, el resultado ha sido un cálido desprendimiento de afecto.
Y que cosa más bonita.
Muchas gracias Gugú por hablarnos de ello.
Un beso desde Vulcano.

ana de la robla dijo...

Estos pequeños detalles inmensos nos reconcilian con el mundo, que tan frecuentemente es un escaparate pavoroso.
Beso único.

leo dijo...

Emocionante, Ref. Como solo lo saben ser las cosas pequeñas y sin malear.
Siempre me conmueve la generosidad. También la falta de egoísmo.
Me has alegrado el día.

Morgenrot dijo...

Hace tiempo que no pasaba por aquí, y me encuentro con esa flor entre la pena que es la vida.

Supongo que recordarás mi entrada sobre la mirada de un niño, ahora te la voy a contestar.

Creo que, en esencia, son experiencias positivas, sublimes y equivalentes.

Un fuerte beso a este autor, que eres tú, repleto de humanidad.

Hipatia dijo...

Gracias, Gugu
Un beso.