14 nov. 2008

discretos vecinos, casi todos se fueron


Estas noches, vuelvo a casa a medianoche. En la carretera, encuentro con cierta frecuencia vecinos sumamente discretos y fugaces, huidizos. Un día, es un corzo; otro día es una pareja de jabalíes; otro un zorrito, y otro cualquiera, el cuerpo de un búho. Las luces alumbran el vuelo de autillos, o de algún murciélago, o reflejan los ojos de alguna comadreja, o algún gato. De día, es usual ver los flujos de buitres, o el planeo de milanos y alguna calzada. A lo lejos, oyes el picar de los picapinos.

Esto que veo todas las noches, y el recuerdo de años (y reconozco la fortuna de haberme perdido numerosos años por el campo oliéndolo a cualquier hora) se unen, y me resulta casi imposible no acabar cayendo en un pensamiento que me ronda.

Veo en la ciudad, entre quienes la habitan y la viven a los más pequeños, niños y adolescentes. Mi reflexión parte de comprender que, no es fácil que hayan tocado, vivido, olido, o escuchado, nada que no esté dentro del perímetro de la ciudad, de su día a día, de sus elementos, de todo lo que la compone: construcción, ruido, actividades, “cultura”, aprendizaje, “ocio”, videoconsolas, televisión, columpios, es decir: “estrictamente la ciudad”. Todo ello es el conjunto de objetos y valores que una sociedad procura darles todos los días. Y recalco que una sociedad procura, porque nuestro cuerpo, nuestro cerebro, está preparado para aprehender, pero no como hemos modelado nosotros el aprendizaje.

Y me pregunto: si nunca han conocido el “pelo” de un animal; no conocen una sola camada de polluelos; desconocen quién y porqué da leche; porqué viajan los pájaros; cuántos días tardan en ser adultas las plantas; quién y cómo vive en los ríos; cómo es que algunos “bichos” ven tan bien de noche; cuántas horas “duran” las estrellas; a qué ritmo suceden realmente todas las cosas importantes e imprescindibles; cómo se vive bajo el frío; cuan duro es apagar el hambre; el destino que tiene cada desperdicio... ¿cómo pueden comprender todo ello, si nunca lo han visto, ni tocado directamente, salvo y en todo caso, como una romántica abstracción cinematográfica?

Un pintor, sabrá bien cuánto no comprendemos quienes no conocemos nada de su arte; el músico, mide bien la ignorancia y la falta de reacción de quienes no están educados y no pueden sentir una vibración; sucesivamente podemos encontrar conocimientos a los que no se llega porque nunca se adquirieron ni se ejercitaron. Este embrutecimiento en la educación, en el crecimiento, en el desarrollo, oculto bajo la capa de teórica y modélica educación, nos hará ser nada cuidadosos con lo esencial. Nuestra cabeza, nuestro corazón, nuestros sentidos, nuestra memoria, nuestra atención, nuestra percepción, enfocados así en dirección a objetos, abstracciones, productos, todos con precio, todos mayoritariamente destinados a retener nuestra atención y deseo, pierden de vista, y, ni siquiera sospechan ni imaginan la existencia o necesidad de las cosas que nos rodean esencialmente.

Tanto nos rodea y no se ve. Y con ello, perdemos.

(fotografía obtenida de "Cuaderno de Campo de" Isabel y Javier)

4 comentarios:

Hipatia dijo...

Hola Gugu (¿o debería decir Gog?)
Coincido contigo en cada punto y cada en coma de lo que dices.
Hay una acumulación excesiva de conocimientos teóricamente útiles en el medio artificial que crea la civilización; y en torno a ésta crecen unas necesidades que se alejan de lo natural (esecial), haciéndonos olvidadizos con respecto a nuestra propia naturaleza.
Tenemos muchos requermientos que no son verdaderamente necesarios: o sea, necesidades innecesarias, que se traducen en problemas estándar que tienen una solución estándar. Esa es la red en la que nos hemos dejado atrapar.
Tuve la suerte de encontrar un trabajo que me permitió vivir en el campo(casi puro)desde los 28 años; una vez que aluciné y me empapé de todo lo que dices, me eché a pensar y ya no pude parar. Definitivamente, te vuelves más reflexivo, comprensivo y solidario, más sensible y, también, más lúcido.
Me ha encantado estar aquí, amigo.
Un abrazote desde el planeta Telarian.

Hipatia dijo...

En el paréntesis pone esencial, aunque no lo parezca..

ISOBEL dijo...

creo que es tan sencillo como parase y escuchar, tanto en las ciudades como en el campo, besos

sallopilig ref dijo...

Saludos telariana. Y es que, aunque se diga "inútil" reflexionar con tiempo sobre esto, yo lo noto y presiento "necesario y deseable", frente a "inútil".

Saludos jupiteriana. Je je, ¿no hay una diferencia entre escuchar en la ciudad y en el campo, por ejemplo: de un canturreo atolondrado y nervioso, a una sinfonía continua y rítmica? (Para que pienses, o te rías).