15 abr. 2008

libros


Una confesión, una más, así otros conocen las rarezas y tonterías que hacemos algunos.

He tenido muchos libros. He valorado siempre las relaciones personales, los viajes y los libros. Los libros los adquirí y ... los robé. Sí, así hice en ocasiones, cuando era un criajo ¡mala enseñanza! Por fortuna abandoné esa práctica. Entre los libros están los autores, y en ellos, sus vidas, sus experiencias, sus sentimientos, su personal forma de entregar huellas en negro sobre blanco.

La primera vez que regalé libros (tantos eran que no podían ir de casa en casa) los entregué en un comercio. Muchos, los mejores, fueron directamente a manos de otros (amigos y amores), es lo más bonito. Otros han ido a alguna biblioteca pública (¡qué cara se les queda!). Pero nada tienen que hacer los libros, cuanto llevan dentro, cuando la vida real está por delante. Diferentes personas con el mismo libro, leeremos diferente historia. Incluso el autor no hablará igual directamente. Todo cambia cuando dejamos el papel y pasamos a la vida real.

Me parece de un gran interés, de gran riqueza, el comprender que detrás del libro que lees, está una persona que de algún modo acabó escribiendo lo que lees y no otra cosa, por motivos que pueden enseñar mucho de los demás, y por ende de nosotros mismos. El ejercicio de adivinar que lo que han percibido, pensado, sentido, otros, te puede enseñar, es un paso para comprender a otros. Si permanecemos en la pobre actitud de creer que solo nuestro pensamiento, nuestras sensaciones, nuestros sentimientos, son válidos, hemos desperdiciado gran parte de la sensibilidad de que podemos disponer. Arthur Koestler, Amin Maalouf, Jan Valtin, Lawrence Durrell ... todos, quienquiera de ellos, guardan detrás una vida, un porqué han escrito lo que han escrito.

Si la persona no escribe, da igual: de una u otra forma puede contar: y en cada persona encontramos una parte de un libro que nadie podría escribir ni recopilar: en cada persona hay un trocito de lección. Sin exámenes. Aprender de los demás es un lujo. No aprender, es pasar por esta vida sin haber visto nada: ni con libros, ni con los demás, ni viajando. El señor Ortega y Gassett decía "leed menos y viajad más", pero yo me atrevo a decir "escucha más, y admitirás más".

6 comentarios:

ISOBEL dijo...

menos mal que me puedo quedar con todo, besos

sallopilig ref dijo...

¿? Estoy obtuso. Glub. No carrulo.

ricard dijo...

fantastico post. escribir es vivir, pero vivir no consiste en escribir...

sallopilig ref dijo...

eso me parece, verdad? . Saludos

Luis López-Cortés dijo...

Ladronzuelo (con voz de Tip) buenos consejos nos das. Saludos.

sallopilig ref dijo...

Es que consesosojos que Vd. tiene (con voz de Col).