24 abr. 2008

"enciclopedias" en nuestro interior

Dedico este post a intentar reflejar la humildad que siento personalmente a consecuencia de aquello que voy a contar. No logro saber de qué forma podría yo sentirme “especial” después de ser conocido esto. No lo soy, y creo que no lo somos.

Mira por donde, en poco espacio cabe mucho.

Antes de mirar hacia arriba, hacia el cielo nocturno, y mirando hacia abajo pero con un microscopio, nos hemos llevado la sorpresa del siglo (del XX). Estamos compuestos por células (al igual que las bacterias que nos enferman, los gusanos que nos comen, las vacas que nos dan leche, y el arroz de la paella), pequeñas hasta ser invisibles a nuestros ojos, y en su interior poseen en todo el reino animal y vegetal, una moléculas pequeñas pero muy poderosas. Algunas moléculas unidas entre sí, forman unas estructuras que no hacen ruido, ni emiten luz, ni piensan: deciden bastantes cosas sin saberlo. Se les puso el nombre de cromosomas, a todos: a los tuyos y a los míos.


Estos diminutos señores, están construidos por moléculas unidas siempre de la misma forma en toda la Naturaleza. Forman dos cadenitas, a lo largo de las cuales se colocan una tras otra , cuatro moléculas diferentes: si dispones de una tarjeta bancaria, tu número secreto se compondrá de cuatro cifras, por ejemplo 2345 (de entre 10.000 posibles). Si la clave se hiciese con cuatro cifras (1, 2, 3, y 4) colocadas de tres en tres (por ejemplo tendríamos la clave 345), podríamos tener 4x4x4 = 64 claves de tres cifras. Y es esto lo único que está escrito en los cromosomas. Cada vez que encontramos tres pares de moléculas a lo largo de las dos cadenas, es decir, tres parejas de moléculas, el cromosoma tiene escrita una letra biológica, a la que siguen otras tres parejas (otra letra biológica), y así hasta hacer un cromosoma completo (un libro biológico), teniendo nosotros, los humanos, 22 de estos libros biológicos, los cromosomas (nuestra enciclopedia en cada célula). Estirados, miden 2 metros. Encogidos, no los vemos más que con microscopio electrónico. ¡Magia!

En los cromosomas, se encuentran unos 6.000 millones de parejas de moléculas, 3000 millones de letras. A estas letras les basta con ordenar en un organismo vivo la fabricación de unas sustancias esenciales para la vida: los aminoácidos, pero solo 20 diferentes, no los 64 posibles (la lengua española, contiene 270 millones de registros léxicos o palabras, todos diferentes). Pero en el interior celular, 20 diferentes letras son completamente útiles, son un código repartido en todos los animales y vegetales de igual forma, a lo largo de 22 cromosomas invisibles (en nuestro caso). ¿Qué hacen?



el trabajo inconsciente de los cromosomas

Si un ser vivo decide realizar una copia de sí mismo, lo hará confiando en las instrucciones de los cromosomas. Nosotros, unimos los de mujeres y hombres, los mezclamos, y la célula (una, el cigoto, óvulo fecundado) con sus cromosomas directores, comienza a crecer (bajo su dirección), a generar tejidos, estructuras, todo bajo la dirección imprescindible de los cromosomas: los elementos que intervienen que no son los cromosomas son dos: o los creados por los cromosomas directamente, o el ambiente.









(desde los 28 hasta los 57 días después de la formación del huevo o zigoto)

Entre los embriones de los cuales partieron mis padres y el embrión del cual partí yo, existió una conversación: aquellos embriones con sus cromosomas, adquirieron en su vida cambios que podían o no transmitirme a mí; y mi embrión, heredó la mitad de los cambios y de los cromosomas que aquellos embriones de mis padres adquirieron, queriendo decir con ello ¡sí, merece la pena repetir lo vuestro! Después, mi embrión desarrollándose, empezará a competir con los embriones ya desarrollados de mis padres, con sus cromosomas y con su conocimiento. Una vez aquí, una vez dicho ¡sí, tuvisteis éxito!, comienza otra conversación.

y después ¿qué más?

Ya está viviendo el embrión. Como todas las células del cuerpo tienen que estar organizadas, desarrollándose, sobreviviendo, los cromosomas mantienen disponible en todo el cuerpo la “biblia”, la “enciclopedia” de 22 libros, para que quien quiera y donde se encuentre, la utilice. ¿Quiero moverme? varios cromosomas se abren en un “andamio” por las páginas 2476, 312, 4005... y permiten que se formen moléculas indispensables para que los músculos se contraigan y se distiendan. ¿Quiero despertar y ver el Sol? Los cromosomas se cierran y se abren en otro “andamio” y permiten que se fabriquen otras moléculas para que parte de la luz exterior, sea recibida, procesada, y traducida. Y el equilibrio, y el miedo, y la memoria, y.... todos los procesos, están intervenidos por los cromosomas, y por algo más. Pero son ellos los que permiten la creación en nuestro cuerpo de esas moléculas compuestas con alguno de los 20 aminoácidos: las proteínas. Estas serán hormonas, enzimas, neurotransmisores... agentes controladores y reguladores de nuestras funciones básicas (p.e. temperatura) y de las superiores (p.e. memoria).
Proteínas. Compuestas con la ayuda de 20 letras.

(fotografía con marcadores; división celular)

¿siempre igual?


Si nos da el Sol demasiado y nos quema, o algún cromosoma se “cruza” mal, o mi tío me dió en herencia algún cromosoma no muy útil, o fumo ingiriendo benzopireno, o... alguna sustancia entra en mi cuerpo y causa también alguna modificación importante, o mi forma de vivir le pide a mi cuerpo algún tipo de exceso para sobrevivir, lo notaré en vida, y las consecuencias se notarán en la conversación que quiera entablar con el embrión de mi hijo. Los cromosomas no son inalterables. Las células sexuales, espermatozoides y óvulos, no son inalterables. Son la frontera entre las conversaciones de tres generaciones diferentes, y una generación (o su conversación) es consecuencia de la anterior.
Entablar una conversación no supone que el embrión de mi hijo esté ya presente: mi propia herencia y los cambios que yo sufra en mi vida decidirán si habrá una conversación y cuál será. El embrión de mi hijo y el futuro ambiental que tenga, decidirán si le valió la pena. Pero, ¿cuántas cosas, además de mis genes, y cuanto me rodea, pueden influir en el embrión de mi futuro hijo (si lo tengo)?

se llenó la sala del teatro

Además de la propia naturaleza (que sin embargo dispone de mecanismos que, todos los días, en todas las células, en todos los cromosomas que se duplican, corrigen los errores que se cometan, minimizando el número de errores siendo de esta forma casi despreciable), nuestros cromosomas “biblia”, se ven sometidos a vivir el lujo de 80 años, frente a los 36 ó 40 para los cuales están preparados naturalmente (trabajan en su jubilación); se ven sometidos a vérselas con no se sabe con exactitud cuántas sustancias de entre las más de 100.000 habituales en cualquier cosa con la que entramos en contacto a diario, en los alimentos, en ls materiales, en el agua, en el aire; se las tienen que ingeniar para procesar moléculas modificadas (el trigo que ya no es atacado por plagas, ya crece rápido, ya tiene más peso, ya es “otro” trigo) con la velocidad de unos pocos años, lo que para el cromosoma es un instante; se enfrentan, siendo una “enciclopedia de supervivencia animal” a tener que conducir la vida de una especie que no sigue ningún ritmo de vida “animal”.

Cifras, a nadie le gusta pertenecer a ellas, solo leerlas.

Cuántos nuevos compuestos hay en la sala del teatro, en los vegetales, en los materiales, en el cuerpo de los animales: tantos que, rastrear qué efecto simple o combinado, a corto o largo plazo, en uno u otro ser vivo, con qué consecuencias, actuando sobre qué proceso dentro de nuestro organismo, es una tarea que podría resultar multi-poli-billonaria. Entre nuestras normas sociales, las legales dicen que para acusar a un compuesto químico, hay que demostrarlo. En este caso, si hay delito, está microscópicamente oculto. Y hasta la fecha, la lista reconocida ya es una novela.

(fotos cortesía de NSF, U. Michigan, U. Minessota)

5 comentarios:

OnlyMary dijo...

Caray, chico , estás "sembrao".
Estupendi entradi

Un besi

sallopilig ref dijo...

Pues no me queda nada por delante. Años. Esto es un saco gigante, pata tomárselo con paciencia.

ISOBEL dijo...

uf, mil cuestiones y ... millones de combinaciones y..., besos

leo dijo...

Una cuestión de suerte...
Te has currao la entrada, ¿eh? Me ha encantado.
Un abrazo.

sallopilig ref dijo...

humildad, humildad, que no estamos para pasar por encima de ello. ¿No os parece?