18 abr. 2008

en nuestras manos: (carta a Aquiles)

(en agradecimiento a Aquiles: pocas palabras valen mucho)

Pese a que vaya a escribir sobre otras cosas, voy a empezar por donde debo, por la base, por un comentario que me hizo alguien de gran conexión, con un radar enorme, con una paciencia en el corazón terrible: mi madre.

Un día, y prometo que no recuerdo (conscientemente, eso sí) por más que lo intento cómo surgió la conversación, me dijo entre otras cosas, mirándose los pies, encantada de hablar conmigo: "primero hay que saber aceptar cuántas cosas no están en nuestras manos, y después hacer lo que salga del corazón". No he procurado buscar si era cierto, pero cuántas veces lo he encontrado: la primera, y la segunda oración.

Las despedidas debieran ser tristes, pero no siempre lo son. ¿Cómo desagradecer de ese modo todo lo que uno ha tenido?: agua caliente desde que has nacido, te enseñaron a comer en plato doble, has tenido ropa, cumpleaños, pagas, regalos, amigos, navidades, viajes, has pasado horas y horas... has tenido "seguridad" mientras crecías. Y no hay que darlo por supuesto. No siempre está ahí. La mitad de lo que somos, gracias a lo que recibimos, y la otra mitad, solo si lo devolvemos.

Cuando todo esto ha estado ahí, ¿cómo no vas a tener fuerza para lo que te propongas? Simplemente hay que buscar territorios donde no tener que estar callado, entre el "buen murmullo consensuado". Esto vendrá en unos meses. Me sentiría triste si en el futuro no devolviese lo que he recibido, y siempre hay formas de hacerlo, yo conozco la mía.

2 comentarios:

OnlyMary dijo...

Muy bonito, Fer.

sallopilig ref dijo...

Para una bella persona... por Madrid.