20 abr. 2008

el goloso caramelo de las nuevas "dimensiones"


Como mantengo la atención en diferentes campos de interés, me llega la información de diferentes canales, al mismo canasto. Y me duele ver como la información supuestamente libre, flotante en los medios, recién estrenada, pierde su verdadero valor (conocer dónde están nuestras dudas, mejor que nuestros conocimientos) y gana un poder de confusión nada recomendable. Me explico. Hemos oído hablar de "dimensiones", "nuevas dimensiones", "otras dimensiones", que cada uno particularmente adquiere como experiencia propia maravillosa. Y existen, ciertamente.

Matemáticamente es cierto que existen espacios vectoriales de cuatro (4), cinco (5) y las que queramos (X) dimensiones, y en todos ellos se cumplen las reglas de un espacio vectorial (dicho de forma general). Esto no significa que un espacio real matemático, sea un espacio real humano.

Fisiológicamente, en el Mundo en que estamos inmersos, existen sensaciones de diferentes tipos: unas recibidas y traducidas para nuestro cuerpo (sonido, luz visible, presión, tacto, calor...) y otras elaboradas para nuestro funcionamiento (tranquilidad, ansiedad, intuición, libido, alegría...). Son adquiridas y elaboradas con un por qué, que las define y limita.

La posibilidad de conocer lo que existe en otras dimensiones (incluidas las físicas: un retro virus, no lo vemos, pero existe, está compuesto de unos 9.000 - 10.000 átomos) que no están incluidas entre las que somos capaces de percibir en nuestro natural sistema, nuestro cuerpo, la tenemos a través de una herramienta que traduce la información a nuestra comprensión: la lógica, la razón, la abstracción, y los métodos que con ellos se logran para traducir a nuestras medidas aquello para lo que por naturaleza no estamos preparados.

Nadie ha visto un átomo, nadie ha visto una célula (nuestros ojos no pueden verlos, los "ha visto" un microscopio que nos los "ha traducido") ni un quark; nadie ha visto un espacio de diez dimensiones (comprendemos su perfección por abstracción matemática), en todo caso se ha visto imágenes o modelos que nos explican o interpretan traducidas esas entidades. Esa diferencia es esencial. Cualquiera puede ver esa interpretación de una realidad que de otro modo nos hubiese resultado inaccesible. Cualquiera. Eso es válido para tí y para mí.

Pero si se piensa creer ver dimensiones que otros no "pueden" ver, y no les podemos traducir, sospechemos inteligente y prudentemente que un hilo de contacto con Tierra (Houston: tenemos un problema, ¿estáis ahí?) se ha roto: la Naturaleza no realiza milagros de semejante calibre en nosotros sí y en los demás no. Un ejemplo demoledor de una supuesta mejora de la percepción es el LSD. Genera un grado y modo de alteración de la percepción y de otros procesos mentales que, sin estar demasiado lejos de otras alteraciones naturales e incluso dañinas pero existentes en casos extremos (alucinaciones), las supera mostrando que desconecta a la persona de su entorno por completo. Las diferentes sensibilidades sensoriales y perceptivas son reales, dentro de un rango natural.

Cuando te cuentan un viaje, te lo traducen, pero no lo ves. Ese hilo de conexión con nuestros alrededores físicos y personales es imprescindible, mantiene a la persona funcional en Tierra (Houston, no tenemos ningún problema). Permite esa frase entre dos que ocurre sin palabras, pero que traducida sería : "Yo estoy aquí, ¿estás tú ahí?"

Nuestro cuerpo, oscila entre el optimismo y el pesimismo, la confianza y la desconfianza, el interés y el desinterés, la actividad y la pasividad (esa es una de las ruedas de gradación de nuestro "cuerpo-scopio"). Cuando el cuerpo requiere volver a obtener un tono de actividad, acepta todo aquello que le reporte placer o alivio y le refuerce en un buen estado de ánimo: chocolate, sexo, fantasía, viajes, misterio, intriga, investigación, descubrimiento. Pero el Mundo no es de chocolate ni de misterio, solo lo tiene cuando nos lo damos voluntaria y conscientemente.

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