19 mar. 2008

Tres Agateas (44 cuentos)

Tres Agateas.



(carta del sr. Tomás Garín dirigida al Director del Jardín Botánico de Madrid)

Buenos días:

Perdonará que le escriba esta carta, sin conocerme, y tomándome de mi mano el robarle a Vd. su tiempo, que sé que es valiosísimo, pero tras haber visto en la página web del Jardín Botánico el conocimiento y pasión que pone en cuanto explica, creí que era Vd. la persona más oportuna para poder expresarle las dudas que tengo, e intentar obtener de Vd respuesta a las mismas.

Me explicaré. Hará ocho años, y por motivos que quizás no vengan al caso, guardé en una cajita de madera de teca diminuta, que utilizo para guardar botones y alfileres sueltos, tres Agateas, llamadas también Aster de África: tres margaritas azules. El motivo era sentimental, únicamente, para mí significaba proteger en esas tres flores que me dió una mujer, el corazón de ella, el mío, y el de una hija aún no nacida, unidos, conectados, ligados por el sentimiento puro que simbolizan las margaritas azules.

Y ahí quedaron guardadas, por bastante tiempo. Un año después, al abrir la cajita, las tres flores se mantenían con su colorido auténtico, pero dos de ellas estaban húmedas al tacto, los tallos no se encontraban secos y quebradizos, más bien parecían estar recién cortados. La tercera permanecía seca, colorida, pero el tallo no tenía el mismo tacto.

Esto no tuvo mayor importancia, hasta otro año después: en aquella ocasión, una de las margaritas, ¡tenía sus pétalos henchidos, desplegados, y el final del tallo rezumaba ligeramente un poquito de savia! Las otras margaritas estaban como las hube encontrado anteriormente: la una, seca, y la otra, con el tallo blando y húmedo y las hojas secas de igual forma. Las guardé, emocionado, interesado y pensativo, puesto que jamás había imaginado la posibilidad de que esto ocurriese en el interior de una cajita. Así, las guardé nuevamente, y mantuve la caja con ilusión mayor, si cabe, entre las pocas cosas que mantengo.

Créame que, un año después, reordenando la casa, me paré de nuevo a ver la cajita, y esta ocasión ya se convirtió en un motivo de auténtica sorpresa: las dos margaritas estaban pletóricas, sus pétalos azules tersos, y dos diminutos brotes salían de cada tallo, casi imperceptibles, pero rotundamente ciertos. La tercera margarita se mantenía como siempre estuvo guardada. Hablé telefónicamente con esta mujer, con la que ese año me encontraba muy cercano, pues se encontraba vital, creativa, feliz, y manteníamos largas conversaciones. Ella estaba sorprendida también, pues no recordaba inicialmente las tres margaritas que me regaló años atrás.

Puede suponer ya que guardé las margaritas con pulcro cuidado en la caja, cerré esta, la protegí con un fieltro, y la mantuve desde entonces en la sala de mi casa, como un nido vivo de pájaros.

Posteriormente, habiéndonos trasladado, viviendo juntos, tras dos mudanzas, y pasando otro año más, este inicio de primavera, en el mes de Marzo, abrí un día la cajita. Y aquí es donde ya me decidí a escribirle, preguntarle, y entender si es posible este estado de letargo en tres florecillas. Al abrir la caja, las dos flores estaban tersas, dos yemas incipientes dejaban entrever la forma de dos hojitas diminutas en los tallos. Y la tercera, hasta entonces seca, callada, empezaba a mostrar signos de humedad, los bordes de los pétalos no mostraban ningún pliegue, las piezas azules estaban perfectamente ordenadas, y un azul intenso salía de ellas.

Por favor, si está en su mano, le agradecería la amabilidad de explicarme a qué se debe este fenómeno de resurgimiento de la vida en tres flores cortadas, dentro de una caja sin humedad aparente, sin luz, al cabo de tanto tiempo. Le quedaría muy agradecido, sabiendo de antemano que voy a disfrutar con sus conocimientos enormemente.

Suyo, un lector y un forofo de Vd., Tomás Garín.

(Por cierto, las colecciones que poseen de salvajes australianas, son una joya. Enhorabuena).


© lajoyadelnilo, 2008


2 comentarios:

Magia dijo...

(Lo malo de quedar con un grupo de gente es que siempre hay quien se retrasa, así que me ha dado tiempo a leer tus cuatro últimos cuentos).Me encanta ese punto idealista que les das,que normalmente sueles acompañarlo con un toque de sensatez.El de las Agateas es precioso.

sallopilig ref dijo...

Veremos qué te parece la "carta a Irina"