29 mar. 2008

poner pasión, tener pasión

Leo, opino, y respondo , porque el tema necesita más espacio.

¿Te gusta que pongan equilibrada pasión en lo que hagan por ti? ¿Que te atiendan con sinceridad? ¿Que te escuchen? ¿Que no se dé nada por hecho, ni por imposible? ¿Que se trabaje por cuestiones que a ti también te importan?

Es fácil de comprender. Poner pasión, equilibradamente, sin obligar, sin querer marcar a nadie ni establecer dogma, dando margen siempre para que los demás ocupen el espacio de la comunicación, es positivo. También poner pasión en las cosas tiene su elasticidad, sus momentos más intensos y más relajados, esa es una "pasión" viva. Si no sabes lo que estás haciendo, no lo haces, estarás haciendo otra cosa de la que no eres consciente. A todos nos atienden en un centro público alguna vez, nos dan respuesta o información, nos piden algo, en el comercio nos venden algo, o nos explican, en el trabajo nos dan orden, o alguien comparte con nosotros un espacio, vivienda, o vida. ¿No es preferible encontrar pasión equilibrada por lo que se hace, y no la indiferencia?









Independientemente de que las personas entre 18 y 30 años estén más cerca de internet que los de edades superiores, es entre estas edades donde veo muchas posturas individuales de gran valor (no son las únicas) y donde uno espera encontrar que crezca la pasión. Y, si desde un satélite viesen iluminadas las líneas que permiten comunicar (aunque no siempre suceda) a la gente, comprenderían la herramienta que, bien utilizada, también permite abrir miras personales, además de viajar, trabajar con los demás, estudiar y escuchar. Una red de billones de neuronas tenemos muy cerca. Y no es un símil.

Y, como me gusta mostrar porque digo lo que digo, porque así se puede descubrir el error en que uno se puede encontrar, pongo un ejemplo: Marie Curie, y su marido, de quienes nadie se acuerda ni sabe ya para nada, quemaron su vida, lavando toneladas y toneladas de material pecblenda (8 Tn) para obtener 1 g de radio (cloruro de radio) puro, y polonio (en honor a su patria), en una barraca inmunda, ese elemento con el que hemos obtenido tantas personas, y obtendrán tantas más, ayuda personal (el tratamiento inicial del cáncer). Y gracias a la pasión, porque otras cosas no les acompañaron: ni dinero, ni aprecio externo, ni reconocimiento, ni ayuda, ni comprensión, ni... la salud que se les quebró por su trabajo... apasionado.

Gracias, Curies.


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