1 mar. 2008

los muebles de nuestra casa...

Reconozco que encuentro ahora cierto, cuando miro estos años atrás, y muy cierto, lo que me afirmó mi buen amigo Fernando (por cierto, somos varios - sin apellidos - los que sentimos tu pérdida mucho : el linotipista, Julián, Javier, Marina, Adolfo, Juan Miguel, Roberto, Alicia, tus colegas de Zaragoza, y yo, aunque te llevé muchas botellas de Glent Grant): un error que un profesional no debe cometer es dejar de revisar qué amueblamiento tenemos cada uno dentro de nuestra personalidad. Y así es, no todo el mundo incorpora el mismo amueblamiento.

Lo que unos consideran necesario personalmente, puede no ser ni tenido en cuenta por otros. Sin embargo, nadie se equivoca en exigir a los demás un perfecto amueblamiento interno (sinceridad, fidelidad, comunicación, bla bla bla...) puesto que va en dirección positiva hacia uno. Son pocos los que revisan lo que sale de cada uno hacia los demás. Muy pocos.

Esta última es una especie rara, con un grado de "altruismo" caro. No resulta fácil desarrollar y mantener este cuidado en las relaciones.

También reconozco lo que me dijiste, Fernando: mi fallo si quería trabajar en la psicología, sería no vigilar que, de uno u otro modo, necesito y acabo empatizando, me dejo "sentir". Mal. Muy mal. No es válido. Hice bien en no seguir. Y haría mejor en ejercitar el acto contrario. Con toda probabilidad, me evitaría a mí tantos imantamientos como he tenido, y a los que se imantan les supondría no verse un día desnudos conmigo. Prometo girar 180º.

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