5 mar. 2008

la luz propia de algunos positivos

Todos hemos tenido en nuestras vidas personas que han supuesto una mirada atenta de nuestra parte, una lección, algún aprendizaje fuerte y serio, una apertura de nuestros sentidos.

Algunos estuvieron presentes, y les tocamos con nuestras manos, otros son personajes en la distancia, a los que oímos o leímos. Recuerdo que Arthur Rimbaud, Herman Hesse, o Somerset Maugham, imprimieron en mí una huella, abrieron mi atención. Si piensas en la música... es inabarcable con las manos el espacio que ocupa. Hará unos días le enviaba a mi hermana una pieza de Beethoven, de auténtico cristal, también ejerce el mismo efecto.

Pero, veo a mi alrededor, recuerdo, y salvo del olvido, a personas ¿insignificantes?, ¿prescindibles? No. Pasan en nuestra vida personas que, si abrimos bien los ojos, veremos que dan. Te dirigen en la dirección de mantener siempre una actitud positiva. Desechan toda pérdida de tiempo, en su propia vida, y en la de los demás. No te engañan. Y, si se equivocan, alguna vez lo harán ¡en su contra!

¡Manda narices! Qué poquísimas veces lo encontré. Pero qué agradable es verlo. Fermín González (es un profesor entre miles y miles que podríamos nombrar)... es de esas joyas. Un honor conocerte.
Raquel Laboa, a quien conocí en San Sebastián, encantadora persona, con una valentía que enseña. Un placer tratarte.
Estáis desperdigados, desconocidos entre la multitud. Pero visibles. Con luz propia.

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