13 mar. 2008

el relativo valor de lo correcto

Hoy he encontrado entre mis pensamientos y sensaciones, un conglomerado producido por un hecho acaecido ayer. Una persona de mi pasado afectivo logró ayer obtener la ayuda que requiere para comenzar a resolver problemas personales antiguos, duraderos y ... "jodidos". Así que, viéndole, consciente de su necesidad, pasando el mal trago del pánico inicial que supone un ingreso, por un lado uno no deja de pensar que, cuando nos atrevemos a pedir la ayuda y el recurso humano, al menos aquí disponemos de éste, lo obtenemos antes o después, de una forma previsible, lógica, por "derecho". Y ahí está, ahí comienza la superación personal.

No es poco que se disponga (en una medida relativa, de acuerdo) de ayuda y recursos, en el ámbito psicológico o psiquiátrico.

En otro orden, he sido testigo presente del desconocimiento que, en parte por motivos naturales y propios de la difícil afectividad en el seno familiar, poseen sus familiares de aspectos imprescindibles de su vida, de la distancia que media entre ella y ellos. Y he notado que en ocasiones, algunas personas no disponen de los demás (al menos los cercanos) del mismo modo en que dispone de unos recursos públicos. Y esto es la vida. No se puede esperar que las relaciones, ni la capacidad de las personas, ni su actitud, ni sus sentimientos, sean los que deseamos. Aún cuando los requiramos intensamente.

Me pregunto, como tantas personas lo habrán hecho ya otras veces, hasta qué punto podemos estar orgullosos de una cultura en la que no prestamos tiempo, esfuerzo, atención, afecto, a nuestros compañeros de viaje, porque "para eso están las ayudas".

Día a día, me alegro más de intentar vivir más a la contra de lo que se supone ser "listo".

El infierno interno que vive una persona que no conoce o entiende lo que le ocurre o porqué le ocurre, el galimatías y enredadera de sentimientos, imaginaciones, ideas, reacciones... es agotador. Paola, has tenido el valor, has dado el paso, y, sin que lo sepas, estás comenzando un periodo de maduración que normalmente nadie tiene, adquirirás una sensibilidad que pocos conocen. Enhorabuena, dos besos, uno por tí, y otro por tu hijo.

2 comentarios:

Magia dijo...

Hablas de ayuda profesional o afectivo-familiar?, porque la segunda es fácil de pedir, sin embargo la primera...cómo sabes cuando es necesaria?

sallopilig ref dijo...

En principio, la ayuda solo la pedimos cuando somos conscientes de que la necesitamos. La ayuda profesional, una vez pedida, llega. La personal, es difícil, en lo personal el mayor alimento que necesita la persona con problema, es el afecto. No lo dudes. Se identifica desde lo más hondo de uno mismo.