19 mar. 2008

El impensable día en que la Tierra se detuvo (44 cuentos)


El impensable día en que la Tierra se detuvo



fot. Afshin Azizi


Já. Y miles y miles de documentos, de investigaciones, de miles de millones de dólares, y de años de investigadores trabajando, y va y se para la Tierra. Y nadie lo sabía ni lo predijo. ¿Y quién podía predecir tal stop? ¡Ni más ni menos ... que la Señora Tierra, coge y se para.

Los que no se rieron nada, pero nada de nada, fueron los americanos. Se quedaron los tres meses en completa oscuridad, se helaron en dos semanas el 45% de las conducciones industriales y domésticas, duplicaron su factura de luz, aumentaron las depresiones, no crecían las cosechas, en fin de los finales: un desastre continental.

Y las reacciones fueron variadas desde todos los aspectos: chinos, rusos y árabes aprovecharon tan campantes el tirón, vendieron, aconsejaron, ofrecieron, ganaron; canadienses, norteamericanos y europeos tardaron cuatro meses en terminar de redactar más de quinientos acuerdos de colaboración, protección, ayuda, convenios. Unas religiones se encendieron como teas ardientes: ¡el Fin del Mundo ha llegado!... ¡esta señal es justa porque recompensa nuestras diferencias!... ¡concentrad vuestras mentes y moveremos la Tierra hasta su velocidad original!... y otras emigraron allá donde más se desesperaba la multitud.

El multimillonario Edwin Boats, negoció con las grandes naciones, la instalación de 370 reactores gigantes, que construiría en un año, en pleno trópico, con la sana intención de prender fuego a los motores y comenzar así el giro del globito que nos sustenta, a cambio, claro está, de unir las naciones en un gobierno del cual formaría parte como vicepresidente. Nada, que no hay remedio, no quiero imaginar que habría propuesto si el globito estuviese lleno de aire y se desinflase, acercándonos a todos día a día.

Lo sorprendente fue la diferente reacción entre hombres y mujeres. Ellos se lanzaron en tropel a idear, ingeniar, calcular, diseñar, multitud de estrategias, artefactos, organizaciones, cruzadas, nuevas filosofías, sentidos artísticos del nuevo Stop... de todo, de todo lo imaginable, construíble, alcanzable, realizable, para alcanzar el estado perfecto, el giro idóneo, la vida maravillosa, la nueva economía. Ellas, una a una, en todos los lugares, tras cada puerta, en cada casa o calle, dedicaron el tiempo a resolver los problemas pequeños, las minucias, las tonterías, el seguir comiendo, el seguir durmiendo, el seguir viviendo, poder reír, poder hacer el amor, poder enseñar, seguir siendo una especia viva: ¡o sea, los problemas! Ellos montaron un desaguisado de tal calibre mundial, de una envergadura económica tan formidable, que costó mucho más el deshacerla, y aún la pagamos, desde el momento en que la Tierra, decidió voluntariamente volver a ponerse a bailar, a dar vueltas. Ellas, aprendieron tanto en aquellos meses, se encontraron tan agarradas a las riendas de la situación, que fueron quienes redujeron las pérdidas después, quienes recondujeron todos los esfuerzos, y tomaron el mando, la batuta, la opinión, la decisión.

Hoy, son mayoría los hombres que buscan un sitio para aprender todo lo que saben resolver ellas, que ruegan por ocupar sus antiguos puestos como mujeres, porque es valorado altamente como experiencia. Hoy se dirimen todas las cuestiones en los centros de discusión femeninos, negociando, discutiendo, intercambiando, con un sentido práctico, que parece protegernos de cualquier posible futura hecatombe.

Dice Evelyn Otsen, la canadiense-sueca presidenta del Nuevo Gobierno Mundial, que “el sentido práctico que gobierna su círculo de colaboradores más próximo, trasciende y es igual, equivalente, al sentido práctico que puede albergar cualquier grupo lejano a ella jerárquicamente. La importancia, la seguridad, el acierto, la intuición, la atención, todos los valores necesarios en la dirección de los asuntos globales, se transmite así como una corriente eléctrica, sin grandes saltos de voltaje, a lo largo de la red de personas involucradas, permitiendo que exista coordinación, equilibrio, correspondencia entre lo que se necesita, lo que se tiene y lo que se hace”.

Para el Global News Today, Marlain Didot
2 de septiembre de 2043


© lajoyadelnilo, 2008


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