8 mar. 2008

de "un mundo en los árboles" (centpeus)

Cuando hablamos de la biosfera, siempre pensemos en la superficie de la Tierra o en el fondo del mar. Pero hay un dato curioso que habría que matizar. Y es que tal vez cerca de la mitad de las especies de animales y plantas de nuestro planeta, donde habitan realmente se da … ¡en las copas de los árboles!

Parece una sandez, pero eso complica mucho su estudio. Porque tal vez en el amable bosque mediterráneo no sea difícil encaramarse (o sí), pero en los bosques húmedos centroeuropeos o en las selvas tropicales, la cosa ya es mucho más compleja y peligrosa.

Un ejemplo de cómo de increíble puede llegar a ser la biodiversidad en la copa de un árbol la dio un entomólogo americano llamado Terry Erwin en 1982. Quería saber cuántas especies de insectos habitaban en un único árbol tropical en Panamá. Lo roció con insecticida y recogió las cosas que iban cayendo. El resultado: 1200 especies de escarabajos, de las que 162 eran exclusivas de aquel tipo de árbol. ¡Hay más tipos de escarabajos diferentes en un solo árbol tropical que en toda Europa!.

A partir de aquellos datos comenzaron a plantearse diferentes proyectos para estudiar la vida en las copas de los árboles de la selva. Para ello hizo desarrollar toda una tecnología para poder subir y moverse con seguridad en aquellos lugares. Lo que hicieron fue adaptar técnicas de escalada, montar redes de cuerdas en las zonas a estudiar, instalar grúas (si, grúas de construcción) para encaramar los materiales y los investigadores, e incluso los hay que lo hacen con globos fijos y dirigibles.

La gracia de este curioso ecosistema es que ofrece un número inmenso de diferentes hábitats. Moviéndose mucho poco más arriba o abajo varían bastante las condiciones de luz, de humedad, composición del sustrato, densidad de población, etc. Todo ello favorece extraordinariamente la aparición de nuevas especies con distintos grados de adaptación. Un fantástico laboratorio evolutivo.

Y cuando se analiza con detalle, se encuentran pequeños ácaros parásitos de los escarabajos, o de otros animales, de manera que las capas de dependencia se van multiplicando. Lo mismo sucede con las plantas, que tienen otras plantas parásitas que viven encima, y que a la vez, seguramente son el hábitat de hongos y de otras especies.

En realidad el descubrimiento de la enorme cantidad de especies que hay en los estratos superiores de los bosques, multiplicó el número de especies que se pensaba que había en total. Y muy particularmente de número de insectos que, después de todo, son los habitantes más abundantes del planeta exceptuando las bacterias. Ya apuntó un famoso naturalista cuando le preguntaron qué pensaba de Dios. La respuesta fue “que tiene una increíble afición por los escarabajos”.

Aparte de lo interesantísimo que es este artículo os lo he copiado porque ese famoso naturalista que dijo esa frase fue el mismo que afirmó que “mi sospecha es que el mundo no sólo es más extraño de lo que suponemos, sino más extraño de lo que podemos suponer”. Un hombre que dice frases como éstas seguro que se le puede sacar mucho más jugo. Su nombre es John Burdon Sanderson Haldane (1892-1964) y os hablaré de su curiosísima vida, que lo es, no lo dudéis; en otra historia.

(de Historias de la ciencia)


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