12 mar. 2008

Cuento para una sola vez: ¡nunca lo vuelvas a leer! (44 cuentos)

Cuento para una sola vez: ¡nunca lo vuelvas a leer!






El año 1911, la tarde del 2 de Agosto, la Luna aparecía pálida y azulada por el Este, y el Sol se ponía rojo y difuminado por el Oeste. No se encontraba una nube ni un soplo de aire en la atmósfera caliente. Las bandadas de aviones y vencejos sobrevolaban el campo en parejas. El viento no emitía ningún sonido, ninguna sílaba.

El 2 de Agosto, Lucía encontró por primera vez a solas al hombre que no quiso acompañarle por invitación de sus amigas al teatro parisino, con una disculpa tímida, mientras ella le miraba sorprendida.
El 2 de Agosto, Herbert, caminando con sus 73 viejos años, se dirigía a la casa de Blanche, y sus dos hijos Robert y Emile, para preguntarle si podía quedarse a cenar con ellos esa noche, aunque su hija Berthe no podría acudir desde Lyon. Deseaba estar con esa mujer, con la que tantas ideas intercambiaba todos los días.
El 2 de Agosto, en la cola del tren Málaga-Madrid, Rosa y Juan calculaban cuánto tiempo les llevaría llegar esa tarde al hogar de niños que regentarían en adelante, cómo comenzarían, cómo les hablarían, como conducirían las pasión que dicho trabajo les provocó desde que fueron elegidos para ello.
El 2 de Agosto, John, desde su oficina en Connecticut, atendía una mujer recién llegada a la ciudad, guapa, simpática, que buscaba casa en alquiler, en las cercanías de su nuevo trabajo, no sabiendo que el día siguiente, mostrándole una casa pequeña en el centro, se encontraría empujado al amor sin haberlo perseguido.
El 2 de Agosto, Anne y Helmut abandonaban la idea de casarse, para destinar ese mismo día todo el dinero de la boda a la adopción del que dos años más tarde sería su hijo Prayam Köhl. Se dieron un largo beso al salir de la iglesia de Baden-Baden.
El 2 de Agosto, el comandante Pietro de Air Italia, aterrizaba doblemente en Nápoles, aterrizaba su aeronave, aterrizaba él al darse cuenta de que Marina no habría esperado en el pueblo, yendo a la terminal del aeropuerto por sorpresa, sabiendo que él le pediría matrimonio.
Antonietta se dirigió el 2 de Agosto a la casa de su amigo Manuel: así comenzarían a compartir las noches de estudio, ella con el piano, él con el violín, en la aislada casa de Figueres.

© lajoyadelnilo, 2008


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