11 feb. 2008

podría ser una descripción cualquiera



Así suceden las cosas. Los dos tenemos 44 años, los dos somos escorpio, nacidos en días conjuntos (30 y 31 de Octubre). Tras las primeras veces en que te conoces brevemente, vienen los contactos con mayor frecuencia, la comunicación, el placer del tiempo común, y comienza a desvelarse el entramado de necesidades, intereses, gustos, sentimientos, problemas, y relaciones que se entretejen cada día que sale el Sol.

Ella ha vivido en diferentes ciudades, quizás dejando en ellas rastros de algún raspazo personal intenso (¿como cualquiera?). Tiene su familia en otra ciudad, Valladolid, pero no gusta de que su pareja llegue a conocer o contactar con ella. Lee las cartas, el tarot, domina la situación con el cliente que llega, que habla, al que escucha, al que observa y analiza. Mantiene sus horarios alterados de forma permanente, duerme poco o menos, y mal; se levantará a comer, a pensar, se acostará a pensar, se levantará a comer... Es genial, claro que es genial, sus ataques de genialidad, de extroversión, de humor, de ternura, son geniales (Gugu sale y entra cuando quiere o cuando puede) al tiempo que en su interior sabe que su ácida reacción puede disolver a cualquiera. Pasa sus periodos de problemas de piernas, de dolor e inmovilidad, los vence... sabe que está entrando de nuevo en una fase de pletórica actividad. Su interés y pasión por investigar se desparrama expresándola en cuanto se siente cómoda con su oyente. De sus manos sale energía, y es capaz de curar algunas quejas, dolencias, inseguridades, pesos, con sus manos y su concentración. Es capaz de visualizar y trasladarse en el espacio fuera de su cuerpo...

He dormido poco y leve con ella, arropándole por la espalda, sin dejar fugas. A veces sin contacto, siempre sin sexo, lo cual es vago y lejano para ella ahora. Y para mí que le veo así. La intranquilidad, a veces la ansiedad, le merodean, o le envuelven. Siempre mantiene en alto sus dudas sobre su relación conmigo, con los demás, con el Mundo. El Mundo es lento para ella, está poco evolucionado: cree que está más evolucionada, no tiene o no debe tener "dependencias" ella va más deprisa, sus pensamientos vuelan por delante de sus palabras, por eso es más eficaz el uso de la mente. La psicología que ella quiere practicar (y ahora estudia) difiere de la psicología oficial en leguas y leguas de viaje (esto no es imposible, se puede dar). Ella no reconoce ni la acepta. Sabes que no es ella.

Sus chakras parece que ya están bien. Comienza el orden. Comienzan los silencios personales, los puntos y temas que no son mencionados, pero sí analizados, desmenuzados, procesados en lo profundo de su mente. Comienzan las decisiones sorpresivas, los giros de 180º. No se puede permitir una relación conmigo en este momento. Esto es oficial, sin réplica, es un lujo para ella. Del contacto al silencio total. Sigo viendo, a estas alturas, que no da el paso de salir al exterior, o confiar, o pedir confianza, o sincerarse. Es difícil.

Comienza un nuevo trabajo. Me propone cambios. Cambia y mucho, ya está en plena actividad motora y mental, ha abandonado la atención a todo lo anterior, se encuentra ya en un nuevo nivel mental, su superioridad sentida es manifiesta, es capaz de todo, es capaz de arrasar, no perdona. Pero al mismo tiempo no ve realmente cuanto ocurre en la vida diaria de sus congéneres a su alrededor, no ve su alejamiento. No percibe el efecto de sus actos, de su comportamiento. No es ella.

A estas alturas, desconozco que grado de consciencia tiene realmente, pero yo no puedo interferir, y menos puedo nombrar nada si ella no quiere mostrarse. Pero percibo ya la protección que ejerce sobre su mundo, y que ello me aparta y me impide estar con ella. Ya le he visto en momentos de clarividencia, de lucidez total, y de pesadumbre, de depresión. No se ha negado a decirlo varias veces: sus creencias no le permiten el suicidio. Algunas veces se desinhibe verbalmente, y tiene auténtica euforia, siempre controlada y calculada. Su bromear cuando está feliz conmigo es un ramo de flores gigante. Aparece otras veces la irritación, el ácido corrosivo, la frialdad antártica. Pero no es ella.

Su convencimiento de su pensamiento y decisión, sobrevuela por encima de la necesidad de tener en cuenta a los demás. Solo integra a las personas en sus planes, conforme lo planea, conforme dirige, y les da como mucho una voz de satisfacción, pero jamás el voto. Ves con claridad que cualquier desastre que tenga lugar en derredor será “culpa” de otro. De tí, de mí, de aquél.

Han comenzado sus planes de trabajo, negocio, empresa, va a ganar cuarenta millones para después dedicarse a estudiar cómodamente. Es genial. No sé cuando ocurrirá la siguiente etapa de agotamiento. Temo que haya hecho estas Navidades algún estrago en su familia. De momento, reconozco su capacidad para conocer las vulnerabilidades de los demás, manejo de las personalidades que ocupan su base de actuación. No lo siente, está cómoda. Despliega su personalidad magnética, viva, lumínica, brillante, arrastra y conduce a su antojo. No es.

Entretanto, he digerido o “asimilado prudentemente” mi nueva situación con ella: estoy en el cajón de la ropa del verano, ahora que es invierno. El día 3 de Enero, tras consulta, análisis, y radiografía, el médico me dijo que me daba un volante para acudir a Oncología: muy probablemente tenía un cáncer de pulmón, y no siendo experto, debía acudir “ya”, a salir de dudas, con el especialista. Quizás tres o cuatro, o seis meses. La segunda opinión lo corrobora. Debo mirarme.

Esta bomba, no la aguanta ni el más pintado. Yo ví los cinco meses de cáncer terminal de mi madre, y ví a la familia alrededor. Nunca me había encontrado hasta ahora con esto. No estás preparado, ni fuerte, ni listo, ni nada de nada. Tienes que decidir, pensar, controlar, descontrolar, perderte, llorar... a cada minuto.

Esto me hizo centrarme, piensas si puedes cargar a alguien con esto: por supuesto que no tras lo vivido, ni a un padre de 83 años, ni a una hermana, ni a un sobrino. Con ella fue diferente. Sabes que su pensamiento es diferente, pero no te ha abierto su mundo, no perteneces a él, y por lo tanto... ¿puedes ponerle en conocimiento?. ¿Debes?

Me encontré en un conflicto brutal. El infierno no se lo deseo a nadie en absoluto. La próxima no sé cómo lo pasaría. No le dije nada. No encontré la forma de desaparecer sin un conflicto con ella, ni de darme de baja en el trabajo, bajo su mando. El tiempo lo hizo por mí. Ella lo ha pasado terriblemente mal, lo sé. Pero... ¿es consciente?.... ¿puede compartir...? ... ¿algún día decidirá tocar mundo y pedir apoyo?

Dios (expresión, pues no soy creyente, solo creo en los demás), uno no sabe más que, eso, que amar a una persona es así de desnudo; si le vale, bien, si no, verás desaparecer en la vida a un “congénere”. Siempre se tiene la duda: desde dentro del amor, ¿se puede ayudar? ¿Es ayuda real? ¿O es lo que quieres creer por amor, pero no que necesitan los otros? Sinceramente, confío tanto en la opinión del corazón que ha aprendido, que por eso escucho. Otros tienen mucho que decir, y no es profesional.

No quiero resultar demasiado entrometido. Contar y preguntar esto puede serlo. Pero considero humano e inteligente hacerlo, comunicar, hablar. Por eso escribo.

A fecha de hoy sé que estoy libre del cáncer. Y tengo ganas de vivir, pero la mirada fija como nunca.


de interés, humano y descriptivo, recogido en la web
Los demonios de la olla exprés
perdón incondicional
imposible
cristal
respuesta a mano alzada
mi entrevista con el psiquiatra

1 comentario:

sallopilig ref dijo...

Reconozco que una vez que eres consciente de la dificultad del t. bipolar, sientes algo parecido a la rabia, una impotencia "universal", porque no te es posible lograr que lo comprenda. Al menos cuando no es consciente. Y es duro comprender que tantos roces pasados como te cuenta ha tenido, se han debido a más de lo mismo siempre, pero no lo puede ver.