25 feb. 2008

expresarse y expresarse: o intentarlo.

Es infinito el tiempo que se podría permanecer intentando saber, inútilmente, si puedes o no puedes, si debes o no debes, si le harás daño o no le harás daño... si está arriba, es esfuerzo vano. Sin embargo, sabes que el volcán sigue ahí, que un día entrará en una hondonada, y que sigue sin poseer las riendas de su estabilidad. Aún así, me arriesgué a hablarle, con una dureza que no siento, pero las palabras llevan en sí. El cariño o respeto no sabe de callarse. Al menos en mí.

Así lo hice:

"Hola XXXX.

El título es claro: TB, (trastorno bipolar), tu salud es lo primero (es cuestión antes que nada de salud)

Escribo esto porque si no me lo quisiste confiar tú, te lo debo decir yo, incluso en el caso de que me equivoque (ya me castigará la vida por ello, o tú), por si acaso, porque estoy firmemente convencido, me preocupa, y es lo primero a tener en cuenta siempre, siempre.

Es tu salud. Es lo que llaman TB, trastorno bipolar, que aunque suene para la gente terrible, no es más que una “enfermedad” que carga, y hace sufrir mucho a la persona (sobretodo en los momentos bajos, puesto que en los altos, como ahora, la euforia no la quiere abandonar nadie, claro: las sensaciones son geniales, (pero desde dentro, no desde fuera).

Y lo veo como te lo voy a contar porque yo no sé volver la cabeza a estas cosas. Lo digo con todo el cariño del mundo. No se puede jugar con la salud o la vida de una persona, ni pasar por encima de un tema tan importante. En el momento en que me encontré sin saber qué podía ocurrir conmigo mismo, supe que no me lo decías. Eso debía respetarlo, pero comprendo qué supone para tí, y no soy capaz de hacerme el loco y no verlo o no decirlo.

A estas alturas, rompecabezas terminado. Sin quererlo.

Además estoy convencido de que “algún” grado o “modo” de consciencia tienes de ello: pero aunque ayudan, Reiki, Yoga, relajación, no logran el control. No es posible mantenerlo oculto a quien esté contigo. Es peor. No es vergonzante, en absoluto, ¿porqué íba a serlo?. Es duro para vivir. Será duro pero hay que hablarlo, y controlarlo. Es peor dejar que queme y arrase todo el potencial de tu propia persona. Y que arrase por oleadas tu vida, tus relaciones, tus proyectos (¿o no habrá sido así ya anteriormente?)

Y los signos no faltan:

- Conversaciones telefónicas interminables
- Temporadas de dolores, o molestias del estómago, o una imposibilidad de origen oculto o desconocido (piernas).
- Capacidad de “clarividencia”, energía en las manos, visualización... transporte en el espacio… y seducción fuerte en los demás.
- Control, observación, análisis de las personas excepcional.
- Memoria bibliotecaria, grabación de hechos y situaciones, detalles y circunstancias de las personas por encima de lo normal.
- Momentos de genialidad, humor genial, genial actividad, felicidad genial, detrás de los cuales quedan otros momentos que conoces bien, no tan geniales.
- Temporadas de depresión, apatía, incapacidad para hacer nada en horas, para centrarse…
- Mirar siempre con respeto y miedo al suicidio.
- Malos horarios de sueño, horas y horas sin dormir y como si nada, insomnio permanente, actividad suprema durante el día.
- Comidas a deshoras permanentemente.
- O bien falta de apetito, o apetito excepcional.
- Momentos en que se sobrevuela por encima de la razón con los demás (te lo aseguro).
- Desinterés por el sexo (lógico).
- Temporadas de ansiedad.
- Sensación de querer permanecer a más velocidad que el Mundo.
- Todo alrededor es “lento”. Uno va más deprisa.
- A veces desinhibición repentina, líbido exaltada por poco tiempo…
- Placer del dominio sobre las actividades, trabajo, situaciones, personas, negocios y actividad mental en temporada de euforia.
- Temporadas de agotamiento, fatiga.
- Sobretodo, el pensamiento acelerado, acelerado.
- Temporadas de subidón, euforia, trabajo a tope, subidón en los negocios, actitudes tajantes y veloces.
- He visto esto y más.

Esto, hoy, es propio de las oscilaciones entre una época de euforia y una época de bajón o depresión. A mí, por lo que yo conocí en el pasado, poco me importa que le llamen enf. maniaco-depresiva o trastorno bipolar. Me la pela. Pero la base real es real. El sufrimiento que llevas por debajo lo conozco. Lo he visto. Se huele. Se palpa.

En fin, que lo veo, lo comprendo, y creo que necesita ser mirado y prestarle atención. Ojalá me hubieses confiado algo. Porque no te es desconocido todo ello. Eso querría decir que comprendes que hay que decirlo y controlarlo.

Tú no estás loca, pues claro que no. Estás muy cuerda. Pero te aseguro que desde fuera se percibe, siente, y se nota en la piel las huellas de la temporada eufórica, incluso aún comprendiendo que es tal época. Cuando se quiere a alguien, se nota todo, no puedes evitar notar si una persona está relajada por dentro o no, si está siempre alerta o no: y comprendes que antes que ningún trabajo, placer, sexo, antes que nada... está lo imprescindible: que una persona esté bien. O lo mejor posible. O camino de estarlo. Pero siempre es lo primero.

Por mi parte, yo solo puedo aceptar que esto se hable, se trate, se cuide, se mime, pero no que se abandone o se le dé la espalda. Sufrirás tú y sufriría yo, toda la vida o lo que durase el trato entre nosotros.

Para tu tranquilidad, yo he pasado muy mal trago pero por otros motivos, por encontrarme perdido en una situación inesperada, con demasiadas cosas a la vez: no se puede saber qué hacer con claridad, hasta que no sabes con seguridad a qué atenerte con el cáncer. Y esto te deja baldado. Ahora estoy mucho mejor. Trabajo, dinero, estudio, todo sobra hasta que puedes volver a tenerlo como posible.

Ojalá, ojalá, ojalá no te parezca esto estúpido, no te resulte insulso, lo medites, y te tomes en cuenta TU salud, TU vida, y por lo tanto TU futuro, porque eso es lo que está en juego, cuando no se presta atención a este asunto. Y no siempre va a ser igual, menos aún si no lo miras.

Tengo la sospecha de que, el no decirlo y callarlo, incluso el considerarlo falso y pasar por encima de ello, es haber cedido, eso me da miedo que sea realmente. Ojalá me haya equivocado esta vez. Ojalá no coincida nada de lo que digo con la realidad. Ojalá me haya dado a mí un arranque literario, y esto no sea así. Ojalá. Pero por si acaso, te lo digo. Sabrás así que lo siento así, porque así lo he visto.

Y podrás creer que ahora sí me puedo centrar en trabajar, hacer vida, estudiar o lo que sea. Pero con las cosas bien claras y por delante. Daría cualquier cosa por haberme equivocado, por no ser todo esto así, y pagaría cualquier precio por ello. Por supuesto, si le das cara, estaré siempre.

Con mucho cariño, y respeto, uno que te quiere (YYYYYY)

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Por si te sirve, algunas personas escribieron esto:

Fuí diagnosticada de transtorno bipolar hace 16a. Me hago unas preguntas sobre las personas con este transtorno: ¿Todos los bipolares tenemos rasgos comunes de nuestra personalidad? ¿Qué hizo que fueramos bipolares? ¿Que pasó en nuestras infancias? ¿Teneis miedos? ¿Sois inseguros? ¿Analizais mucho las cosas? ¿Necesitais ser creativos? ¿Necesitais continuamente superaros? ¿Sois impacientes por naturaleza? ¿Os gustaría que la vida fuera de otra manera? ¿Aparece frecuentemente la frustración en vosotros? ¿Os apasiona la investigación? ¿Os cuesta describiros porque sois los contrarios a la vez? ¿Hay alguien que tiene transtorno bipolar y tiene dificultades para relacionarse con los demás?
Bueno..., he formulado muchas preguntas y me imagino que todos no sereis así.

Gracias por leerme, Sol


Perfección:

Una de las facetas que más se desarrolla es la meticulosidad en la manera de ser. La capacidad de ver detalles y fijarnos en cosas que otra gente pasa por alto, generalmente nos centramos en cosas que más nos llaman la atención o tienen cierta importancia. Nos gusta que las cosas cuadren a nuestro favor. A veces planificamos como han de ir las cosas para que salga de manera que hayamos pensado, de tal manera que tendemos a idealizar los momentos. A raíz de estos síntomas se cae en una manía difícil de detectar, generando ideas de grandeza. El problema está en lo elevad@ que se siente estar y empezar a desarrollar o a ejecutar acciones que no llevan a lugar. Muchas veces esto repercute en un malgaste de tiempo o inversiones que no tienen buen fin. Se convierte en un extremo peligroso porque puede hundirnos cuando se convierten esos ideales en fracasos.

Elegido:

Según los valores y creencias que una persona haya ido adquiriendo durante su vida, puede verse inmers@ en preguntas y dudas que con el Trastorno Bipolar vuelven a la mente para hacer sentir admiración o deseo de enaltecerse para sentirse importante, sin saber que detrás de ello normalmente se aloja un episodio maníaco. Tener la sensación de poder hacer algo por todo aquello que recibimos, (catástrofes, pobreza, injusticias, muertes, educación, política…) puede generar una manera de actuar descontrolada, encontrando soluciones o visionando mejoras que nos hacen creer que somos especiales porque nadie más se da cuenta. Todo esto se mezcla con el aprendizaje recibido a cerca de todo aquello que no es material. Asociando ideas de que podemos ser elegidos o enviados de Dios e incluso pensar que somos la reencarnación de alguien o que poseemos algún tipo de poder. El problema se ciñe cuando la persona quiere abandonar su identidad para canjearla por otra, dándose la espalda a sí mism@ y abandonar la oportunidad de ser quien es, teniendo la libertad de poder cambiar las áreas con las que no estés a gusto. A veces pienso que el Trastorno Bipolar actúa como aumentador de escalas y magnifica pequeños detalles en grandes idealidades. En cierta manera tod@s somos únicos y somos el resumen de nuestras propias elecciones. No te infravalores y sé tú mism@."

Y todo esto puede ser un error, pero si no te lanzas a hablar, no lo sabrás.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.telepolis.com/cgi-bin/web/DISTRITODOCVIEW?url=/eldivan/doc/depresiones/bipolar.htm

sallopilig ref dijo...

Pere, te respondo (guardo el an.) y lo publico: al igual que tú otros pueden compartir opinión, contrastar y enseñar o aprender de otros.

Yo dejé la relación exclusivamente por saber que estaba ante un episodio maníaco (estaba a tope, por encima del mundo, y ¡lo supe todo de golpe!), y nada podía decirle. Si hubiese tenido la suerte de saberlo o ser consciente en otro momento, solo hubiese procurado comentarlo con ella, realmente entonces sí podría haberle hecho al menos pensar en la posibilidad de consultarlo con un médico. Pero en absoluto cuando sabes que está pisando nubes de gloria. Solo se hubiese sentido atacada. Y la relación personal pasa a segundo, tercer, n-ésimo o ningun-ésimo plano. Es una cuestión de salud. Ni siquiera debiera haberle escrito ningún correo. Fue completamente insensato e ingenuo por mi parte.

Además, en mi situación estaba entre varios frentes "ciegos". No podía hacer nada más. Hoy en día, uno está muy calmado, frío y consciente, y no tengo la situación anterior. Ni ahora le mencionaría nada si no supiese que puede escucharlo y aceptar la posibilidad de consultar su salud. Lo contrario sería enredarle más su visión de las cosas. Y es así, guste o no, pero hay que aceptarlo. Yo lo he hecho, y te prometo que vale la pena sufrir lo personal, pero abrir camino para que, si hay suerte, un día con alguien o algo, "caiga" en la cuenta. Sus reacciones extremas defienden con fuego la continuidad del trastorno.

Un saludo. (por cierto, mandaste correo a un e-mail que no me va bien, el gmail es seguro).

sallopilig ref dijo...

Ah, estás añadido al correo, sin problemas.