Una mente crédula (…) encuentra el mayor deleite en creer cosas extrañas y, cuanto más extrañas son, más fácil le resulta creerlas; pero nunca toma en consideración las que son sencillas y posibles, porque todo el mundo puede creerlas (Samuel Butler)

¿Y cómo vivir mejor que a la luz del Sol?


22/2/2014

sexismo

Con frecuencia harto "escasa", aparecen publicaciones serias y fundamentadas, que son útiles, enseñan, y por ello relajan y simplifican el tema que tocan. Cuando una publicación es valiosa, ayuda, en vez de emborronar más un tema.

Y éste es el caso, a mi parecer, de un informe publicado en el periódico El País por Ignacio Bosque, suscrito por 26 académicos de la R.A.E.: versa sobre el "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer", y, nuevamente a mi parecer, coloca el tema donde le corresponde, como tema lingüistico que es. Por fin y por primera vez. Y ello sin una sola mala palabra, ni un insulto, positivamente, con conocimiento ordenado y demostrado, y razonadamente.

A mí personalmente me agradaría quizás ver otro informe de otra fuente, que aportase datos reales y abundantes sobre el monto destinado a lo largo de 10 años a la elaboración y edición de las guías no sexistas que, por supuesto y como es fácilmente comprensible, no pueden ser gratuitas, y han dado trabajo y fondos a diversos organismos y organizaciones de toda índole. Alguna de éstas ediciones han rondado los 300.000 euros.

Es largo el informe, pero no hay miga del mismo que no tenga sabor: y todo él mejora conforme avanza hacia su final, presentando ejemplos lógicos del absurdo vendido en éste período de 10 años, durante los cuales aparentemente se dirigió la lucha contra el sexismo contra cuestiones inexistentes, mientras el sexismo más extendido y común (el sueldo en el trabajo), no ha variado en lo más mínimo.

Bravo por éste informe. En vez de perder tiempo, ganarlo es lo interesante. Bravo de nuevo.

4/2/2014

Judex (Gounod)

Blogger sigue haciéndolo por mí! Un día de frío y nubes bajas, al amanecer, en una ermita, en la espina de una montaña, ¿sugiere?

8/12/2013

Sin saber por qué.

When August winds are turning, the fishing boats set out upon the sea, I watch 'til they sail out of sight. The winter follows soon, I watch them drawn into the night, Beneath the August moon.

No one knows I come here, Some things I don't share, I can't explain the reasons why. It moves me close to tears, Or something in the season's change, Will find me wandering here.

And in my public moments, I hear the things I say but they're not me, Perhaps I'll know before I die. Admit that there's a reason why, I count the boats returning to the sea, I count the boats returning to the sea.

And in my private moments, I drop the mask that I've been forced to wear, But no one knows this secret me. Where albeit unconsciously, I count the boats returning from the sea, I count the boats returning from the sea.

7/12/2013

Lo loco

En cualquiera de estos momentos,
una abuela olvida nerviosa las palabras,
o una sonrisa se refugia en una mueca insegura.
Al pasar, algunos perros ladran,
a las mañanas, frías, los comercios abren con ruido en el silencio.
Siempre alguien parece estar amando a alguien,
y siempre alguien se equivoca, y alguien atina.
Hay mirlos en las arboledas, y muchas luces,
y parejas ancianas, libres, paseando.
Y algunos días la lluvia reverdece las plantas.
En la tierra, invisibles, lombrices y topos siguen trabajando.
Todos los atardeceres brilla la mar al Sol: o grisea el cielo en el agua:
y los que menos entienden, sonríen con cariño;
y tu gato duerme;
y en silencio, lejos alguien amamanta a su hijo,
y una mano estira el arco en su violín joven, todavía afinando.
Una chica ahorra y espera su viaje;
mientras en la montaña, el bosque se desnuda,
alguien tiene la piel erizada por una larga caricia;
una mujer rebusca en un manual, e investiga.
En la noche, el chófer sueña con el futuro, mirando el cuentakilómetros;
por el día alguien discute;
a la tarde hay paz, o hay tormenta.

Bruta, sin masticar, algo así surge y es la vida, desordenada y viva:
mientras una ciudad repite sus eternas noches,
una carretera es transitada por miles de fugitivos.
Los millones de caras de la vida se expanden,
y se multiplican. Todos los días ocurre.

Mientras un tigre esconde sus rayas en la montaña fría,
tú vacilas, tú te aseguras.
Es innegable que la vida bulle.
No tiene sentido ni orden, ni fachada impecable,
estos clavos no encuentran sitio en este bullicio inclasificable.

En algún momento las manos se tocan:
un duende es imaginado,
y alguien se atreve y le pone nombre.
Alguien reposa, cansado y agotado.
Una mujer retoca su falda y también su escote,
o se oye ruido en una azotea;
alguien tropieza y ríe.
El río cae sin compañía, fresco y relajado.

¡Vaya sonido, entrelazado e inacabable, el río!
Vuelve a empezar otra fiesta en un pueblo.
Alguien olvida.
Alguien elige la verdura y paga; alguien sale y entra.
O alguien tiene miedo de la noche.
Alguien abre los ojos; alguien no ve nada de nada.
Alguien siente tanto... y alguien no siente nada.
Alguno repara en que la vida ¡se va!
Alguno retiene y ríe el momento que viene.
Alguna vez se aprecia la frase, y hay un abrazo.
Alguna ocasión, algo cala. Y la raíz se infecta.
Y cuando cala, la vida vuelve encantada,
y bulle no algo, sino todo lo que tiene.

El loco orden de la vida, el loco gusto que tiene,
el sabor a incienso y humedad, a humor y frío,
a sabor, a sabor sin sustantivo, a riesgo apasionado,
a loco cariño, a terca preocupación, a radical querer,
no sale en las fotografías, paradas, brillantes e inanimadas.
El loco orden de la vida está en la sangre limpia,
en saber qué va contigo, y lo que se puede quemar,
aunque no haya un incendio.
El loco orden de la vida es lo que tienes.

No lo apartes, no lo tires.


 

Sheir-Waan-Sing

Estupefacto. Tras años, una persona te encuentra como si tal cosa. Y no es de extrañar. Las redes, los datos que están reposando en cualquier sitio, o la casualidad de que alguien busque donde tenía que rebuscar, haga que te encuentre. Así, como una aparición, vino Sheir-Waan-Sing a visitarme. Y los cambios abundan por ambas partes, pero no cambia ni la personalidad, ni la música que tiene cada cual dentro. En su flamante portátil HP, tenía fotografías de todas las posibles cosas que podía imaginar. Su cámara de fotos desapareció en Barcelona, así que nos conformamos con ver las que tenía guardadas. 

Como no podía ser menos, me dió un pincho con música más occidentalizada, pero con la esencia, y con una sonrisa socarrona y muy franca: un mantra, Suni-ai. Vamos, para "abrir más aún los sentidos". 


13/11/2013

viejas glorias

Con el regusto argentino, y el deje de Cafrune.